La situación financiera del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) es crítica y su presidente, Hugo Fleitas, intenta ordenar las cuentas de la principal fuerza de la oposición como forma de ganar tiempo y frenar a la disidencia partidaria. El exgobernador de Cordillera, jaqueado por Nuevo Liberalismo -el movimiento liderado por Ricardo Estigarribia- consiguió salvar a ocho comités del remate y su equipo económico no descarta poner en alquiler algunos de los locales del PLRA.

El partido apenas tiene para cubrir los gastos corrientes y los cursos de formación destinados a nuevos dirigentes, y hasta el momento se mantiene con los aportes de los congresistas liberales, como admitió Celso Kennedy, miembro del directorio, leal a Fleitas y dupla de la vicepresidenta primera de la formación, Alba Talavera, en la misión de supervisar los números e incrementar los ingresos del Partido Liberal.

Días atrás, Fleitas regularizó la deuda de G. 2000 millones del PLRA con el IPS por el seguro social de sus empleados, tras siete años de impago. El todavía jefe de los liberales, que el mes pasado selló una suerte de paz, aunque débil, con el gobernador de Central, reivindicó el rol de Talavera en la negociación con el Banco Continental, una jugada que le permitió evitar una serie de embargos, y la auditoría para conocer las finanzas del partido.

Dionisio Amarilla.

Dionisio Amarilla.

Con todo, las cuentas no cierran y el PLRA tiene varios frentes judiciales. Para Nuevo Liberalismo, que huele la sangre en el intento de Fleitas por rescatar al partido de la quiebra y asegurarse así su continuidad en el cargo, fue el momento justo para ir por Talavera, a la que acusan de malversación de fondos. La idea del movimiento disidente pasa por acorralar a los pocos aliados que le quedan a Fleitas.

"Ellos dicen que existe una potencial malversación y esto me afecta muy fuerte. Mi buen nombre y reputación no pueden ser manchados de ninguna manera, bajo ningún aspecto. Tendrán que demostrar lo que dicen con documentos. No sé cómo se animaron a presentar esta acusación", se defendió Talavera sobre la denuncia que presentó un grupo de diputados e integrantes del directorio al Tribunal de Conducta partidario.

Para Nuevo Liberalismo, que huele la sangre en el intento de Fleitas por rescatar al partido de la quiebra y asegurarse así su continuidad en el cargo, fue el momento justo para ir por Talavera, a la que acusan de malversación de fondos

A mediados de noviembre, un grupo de legisladores que responden a Estigarribia también recurrieron al Tribunal de Conducta para que sancione a Fleitas por negarse a convocar las sesiones ordinarias y extraordinarias del PLRA y censurar a los disidentes. El presidente del partido no solo depende de las movidas de Nuevo Liberalismo, sino también una posibilidad que amenaza su propia supervivencia al frente de las filas liberales.

Ricardo Estigarribia.

Ricardo Estigarribia.

Dionisio Amarilla recordó que Tribunal Superior de Justicia Electoral podría fallar a su favor y al de los otros tres senadores expulsados en febrero, Hermelinda Alvarenga, Noelia Cabrera y Édgar López. "Fleitas se pasó de copa en copa, rodeado de sus muchachitos en horario nocturno, en vez de ordenar el partido", disparó Dionisio en un tono abiertamente homofóbico y al borde de la calumnia, respaldado en su alianza con Estigarribia.

Fleitas sabe que si esa promesa se cumple, sus días como titular del PLRA estarán contados. "¿Qué van a volver al PLRA, si son operadores y funcionales del gobierno actual?", contestó. Según el grupo que sigue a Fleitas, tanto los expulsados como el movimiento que conduce Estigarribia busca un acercamiento con Santiago Peña antes de las elecciones municipales de 2026. 

LPO