El estadio Maracaná fue testigo de un duelo trabado, en el que los cambios ofensivos del equipo brasileño no surtieron efecto y no consiguieron quebrar la resistencia del conjunto argentino que permanece invicto en este mítico campo de juego, tras vencer sobre ese mismo césped al Fluminense en la fase de grupos de la Libertadores.
El técnico de Fluminense, el argentino Luis Zubeldía, improvisó desde el inicio una delantera distinta, integrada por Rodrigo Castillo, Hulk y Yeferson Soteldo.
Habitualmente, su ataque está encabezado por John Kennedy, que está de baja por una lesión en el ligamento cruzado de la rodilla derecha.
Sin embargo, nada le funcionó: el cuadro Tricolor careció de movilidad para elaborar jugadas y mantuvo una posesión estéril durante el primer tiempo.
El equipo dirigido por Alfredo Berti se plantó con solidez en la cancha e incomodó la salida del conjunto carioca. Fue fruto de su presión sobre las líneas defensivas que la visita provocó dos oportunidades de gol tras fallos del rival; la más clara tras un error de entrega de Ignácio salvado in extremis por Thiago Silva.
El segundo tiempo inició con un Fluminense volcado al ataque, con la intención de hacer valer su localía y romper el cerco defensivo de la visita.
Ante la falta de claridad en los últimos metros, Zubeldía decidió mover el banquillo para renovar su ofensiva.
La primera variante fue el ingreso del artillero argentino Germán Cano en reemplazo de Hulk, quien abandonó el campo de juego entre los silbidos de la afición local.
Minutos más tarde, el técnico continuó buscando soluciones para destrabar el encuentro y mandó a la cancha a Paulo Henrique Ganso y al extremo venezolano Jeferson Savarino, quienes ocuparon los lugares de Gustavo Nonato y Yeferson Soteldo, respectivamente.
La opción más clara para el Tricolor llegó a través de la pelota parada: Ganso peinó el balón en el primer palo, el guardameta Bolcato reaccionó para atajar y, en el rebote, Cano envió el remate por encima del travesaño.
Sin embargo, la jugada que silenció al Maracaná estuvo a cargo del conjunto argentino.
Matías Fernández sacó un potente disparo de media distancia que se estrelló de lleno en el poste, ante la mirada estática del portero Fábio, quien dio por desviada la trayectoria del balón.
El encuentro tuvo además un insólito desenlace en los minutos finales con la aplicación de la nueva normativa de la FIFA.
Independiente Rivadavia acabó el partido con diez jugadores en cancha, luego de que el atacante de la visita Álex Arce demorara más tiempo del permitido para abandonar el terreno de juego al ser sustituido.
Su reemplazo, Stefano Moreyra, tuvo que esperar el minuto reglamentario para entrar, pero el árbitro pitó el final del partido antes.



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