El representante de la industria ubicada camino a la colonia Fortuna Guazú, Agustín Olazar, no se presentó a la audiencia con los afectados y el director de Trabajo de la zona, Marcelino Rolón.
Sin embargo, la empresa envió una nota con la nómina de los personales desvinculados, en medio de rumores de venta de la planta.
Sus operaciones están paralizadas desde enero, cuando la industria envió de vacaciones a sus empleados, tras la detención de su principal accionista; Toninho Da Motta, preso en Ponta Porá junto a su familia durante un operativo de la Policía Federal.
Estos retornaron en febrero, pero su entrada a la planta fue prohibida sin notificación alguna, desde entonces reclamaron el pago de salarios atrasados, del aporte a Instituto de Previsión Social y la reanudación de las actividades.
Rolón advirtió que tras el fracaso del último intento de conciliación, el caso irá a los estrados judiciales, mientras que el abogado de la empresa se negó a hablar y alegó que la persona encargada de comunicación tampoco está disponible.
El frigorífico, cuyo presidente actual es Edmilson Antonio de Lima, arrastra problemas financieros y hasta denuncias de estafa, que derivaron en el allanamiento por parte del Ministerio Público de sus instalaciones administrativas.
Su participación en las faenas de exportación fue importante en el 2019, cuando procesó más de 130.500 animales, por encima del año anterior.



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