El impacto, que afectó también a un árbol cercano, provocó un fuerte estallido que la dejó entumecida, sin fuerzas y con problemas para oír, según relataron sus familiares. 

Ante la falta de atención médica inmediata, decidieron enterrarla en el patio, convencidos de que la tierra ayudaría a extraer la energía del rayo de su cuerpo.

Arlidis permaneció enterrada durante cuatro horas, mientras vecinos y curiosos se acercaban al lugar para observar la inusual situación. Finalmente, la joven logró recuperarse del impacto, según confirmaron sus familiares.