El jueves pasado, luego de superarse un sin números de chicanas, se logró dar inicio al juicio oral y público de Bernhard Harder Dick, quien debe responder por el homicidio de Peter Dick Braun (68) y Erika Fensky (65), quienes eran padres de Margita Dick (38), esposa del acusado.

Esta historia de peleas, sangre y venganza se inició con la violenta muerte de Margita Dick, ocurrida el 1 de septiembre de 2008 en la estancia propiedad de Harder, ubicada en la colonia Neuland. La pareja venía atravesando por problemas maritales y Margita le pidió el divorcio a Bernhard, pero habían unos US$ 2 millones que se debía dividir con la separación.

Para evitar perder ese dinero Harder planeó matar a su esposa y así lo hizo, pero los padres de Margita, quienes estaban al tanto de los problemas, denunciaron que fue su yerno el autor del crimen.

Con ayuda de los suegros del ganadero menonita, se logró que el 18 de junio de 2012 el Tribunal de Sentencia integrado por Arnaldo Fleitas, Miguel Bernardes y Lourdes Sanabria, condene a Harder a la pena de 21 años de cárcel, condena que luego en el 2014 fue ratificada por la Cámara de Apelación.

La venganza

El plan del crimen perfecto que trazó Harder se vino abajo por las denuncias de sus suegros, quienes incluso presentaron una querella contra el ganadero y esa situación nunca fue superada por el menonita, quien mientras esperaba el juicio oral por la asesinato de su esposa, fue tejiendo la venganza y no encontró otra salida que darle un final trágico a los padres de su esposa.

El 6 de agosto de 2010 Peter Dick Braun y su esposa Erika Fensky, aparecieron degollados en su casa en el Chaco.

El violento final de la pareja de sexagenarios se investigó y si se logró detener a Gregorio Garay e Isidro Borges Cabrera, quienes primero negaron haber sido los autores del doble homicidio, pero la cantidad de pruebas que la policía y la fiscalía acumularon contra ellos los fueron acorralando hasta que finalmente confesaron ser los autores materiales de los brutales asesinatos, pero esa confesión no vino sola.

Garay y Borges confesaron que si bien ellos fueron los que perpetraron el crimen, el autor moral de todo fue el ganadero Bernhard Harder, quien les pagó para matar a sus suegros.

Es bien sabido que la autoría moral de un homicidio es uno de los delitos más difíciles de probar, sin embargo no existe el crimen perfecto.

El 4 de junio de 2013 el Tribunal de Sentencia integrado por Víctor Alfieri, Daniel Ferro y Elio Ovelar, condenó a Gregorio Garay e Isidro Borges a la pena de 25 años de cárcel, luego de comprobarse que ambos mataron a la pareja de sexagenarios, pero el hecho resaltante fue que los fiscales Teresa Sosa y Alan Schaerer pudieron demostrar que los sicarios recibieron G. 80 millones para cometer el doble asesinato y que ese dinero fue pagado por Bernhard Harder Dick.

Con esta nueva revelación el ganadero menonita quien ya estaba purgando una pena de 21 años de cárcel por la muerte de su esposa, ahora debía afrontar otro proceso por doble asesinato.

Sin embargo, pese a que la fiscalía contaba con todos los antecedentes familiares, la confesión de los dos sicarios y la declaración de muchos testigos, que apuntaban a Harder, pasaron más de nueve años, para lograr que el sospechoso pueda ser llevado a juicio oral.

En el 2014 fue la primera vez que se trató de realizar el juicio oral para Bernhard Harder, pero recusaciones a fiscales y jueces, hizo que el caso se dilate por siete años.

Finalmente el pasado jueves 19 de agosto el Tribunal de Sentencia integrado por Óscar Gómez, Lucia Ibarra y Lidia Ríos, dio por iniciado el juicio oral por el doble asesinato de Peter Dick Braun y Erika Frensky. Once años después del hecho ocurrido en Neuland, se podrá saber si Harder es o no también culpable del crimen de sus suegros.