Israel reconoció que sus fuerzas "abrieron fuego" en la zona de la base de las fuerzas de paz de la ONU en Ras Al Naqura, en el sur de Líbano, tras pedirles que buscaran refugio, pero insistió en que los militantes de Hezbolá, contra los que libra una guerra cada vez más intensa, operan cerca de los puestos de la ONU.
Se trata del peor incidente registrado por la misión de mantenimiento de la paz desde que la semana pasada dijera que había rechazado las exigencias israelíes de "reubicarse" de algunas de sus posiciones.
Los heridos, de nacionalidad indonesia, "están hospitalizados" aunque sus lesiones "no son graves", precisó Finul.
El embajador de Indonesia ante la ONU, Hari Prabowo, denunció en el Consejo de Seguridad en Nueva York que el ataque "claramente demuestra cómo Israel se ha situado por encima del derecho internacional, de la impunidad y de nuestros valores de paz".
Italia, uno de los principales contribuyentes de tropas a la fuerza con cerca de 900 militares movilizados, apuntó que los actos "podrían constituir crímenes de guerra", mientras que Washington dijo estar "profundamente preocupado" por los acontecimientos.
España, que dirige la fuerza, pidió que se "garantice" la seguridad de los cascos azules e Irlanda lo calificó de un "acto irresponsable" que "debe cesar".



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