La viuda de Porfirio Benítez Romero, de 25 años, acribillado con armas de grueso calibre por 3 desconocidos en la noche de este domingo en su vivienda ubicada en una comunidad indígena de Bella Vista, declaró ante la agente fiscal Reinalda Palacios.

Aseguró que su pareja no tenía problemas ni mantuvo peleas con nadie en la zona.

“Sí, varios disparos recibió. Este hecho ocurrió este domingo a las 11:00 aproximadamente, cuando el señor Porfirio se encontraba en el interior de su domicilio en compañía de su esposa y sus hijos, llegaron tres personas, dos de ellos vestidos con ropas camufladas y otro todo de negro. Le sacaron del interior de la casa y lo ejecutaron con armas de grueso calibre”, dijo la fiscal en conversación con ABC Cardinal.

Recordó que la víctima estaba en estado de rebeldía ante la Justicia por un hecho de homicidio, y que se habría escapado prácticamente de Yby Yaú. Además citó que también tiene otra causa abierta por abuso sexual. “Tenía dos casos. Por el de homicidio es lo que ya tenemos, en el otro hecho no sabemos bien su estado”, afirmó.

La representante del Ministerio público dijo además no manejar datos sobre si él asesinado tenía vínculos con grupos criminales o sobre ninguno de los casos que pesaban sobre la víctima, ya que solamente contaba con el estado de rebeldía que figuraba en el caso de homicidio por el cual el asesinado estaba siendo procesado, según afirmó la agente fiscal.

Al ser consultada sobre si es que manejarían alguna hipótesis respecto a que el asesinado pudo formar parte del EPP u otra banda criminal de la zona y sobre si su homicidio tendría relación con los mismos, dijo que todavía no le llegó esa información.

“El lugar donde ellos están, es considerada zona roja en vista a qué tiempo atrás ocurrieron hechos de secuestro. El lugar donde el es residente. No son cualquier persona los que se les fueron, eso sí”, refirió Palacios.

Testigo no pudo identificar a victimarios

Consultada sobre si es que se logró identificar a los autores del crimen o si se tendría alguna pista, respondió que la testigo presencial del hecho no pudo identificarlos, ya que la misma

refirió que no sabe quiénes eran, pero afirmó que eran paraguayos porque hablaban todos en guaraní, aunque la viuda no pudo determinar si eran indígenas o no.

Agregó que los que ejecutaron al indígena no le hicieron nada ni a la mujer, ni a los niños que se encontraban con el asesinado en la vivienda, ya que fueron directamente al marcado para morir y lo sacaron de la pieza donde estaba con sus familiares para ejecutarlo afuera.

Además, tenía un hijo de 2 años que estaba con el cuándo ocurrió el hecho.

“Según la viuda, en ese sentido, dijo que él siempre vivió ahí, no tuvo amenazas, no peleó con nadie, le preguntamos todas esas circunstancias. Ella no refirió nada al respecto, tal vez por defensa también. Pero estamos detrás de informaciones en este caso”, finalizó.

En total, Benítez Romero fue ejecutado con 39 disparos de fusil calibre 5.56 y 7.62, según el laudo del médico forense Gustavo Galeano. Personal de Criminalística recogió en el lugar de la ejecución 67 vainillas servidas y percutidas de los referidos calibres / con información editada de abc digital / foto de portada: Intervinientes trasladan el cadáver del indígena ejecutado/