Ayer a la mañana, periodistas de La Clave pudieron observar cómo desde un camión particular, del tipo grúa, para remolque de vehículos chocados o averiados, estaban cargando combustible a los tanques de la gasolinera Puma, ubicada sobre avenida Alejo García esquina Mayor Rivas Ortellado de Ciudad del Este. El combustible se encontraba en una especie de “mini cisterna” de unos 2.000 litros, montada en la parte trasera del camión. Se observa además que empleados de la estación de servicios acompañaban la descarga, muy llamativa por cierto, ya que las estaciones de servicio solo pueden cargar combustible de camiones cisternas oficiales, con capacidad de transportar entre 10 a 30 mil litros de carburante.

Este “modus operandi” sería bastante frecuente en los últimos tiempos, debido a que las ventas de las gasolineras que operan en territorio paraguayo bajaron drásticamente, por los elevados precios de los carburantes en nuestro país. Como gran parte de la ciudadanía decide comprar en Foz (Brasil) y principalmente Puerto Yguazú (Argentina) el combustible, ahora las propias estaciones de servicios estarían recurriendo al carburante contrabandeado, que obtienen a precios muy inferiores.

NADIE CONTROLA

Encargados de controlar este tipo de situaciones irregulares son el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN) y la Dirección General de Combustibles dependiente del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Sin embargo, todos estos organismos no tienen representación real en Alto Paraná, por lo que no se hacen fiscalizaciones a las gasolineras.

Recientemente, el director de combustible del MIC, Juan Paredes, había reconocido que reciben denuncias por sospecha de venta de combustible de contrabando en las propias estaciones de servicio. “Generalmente, de forma mensual hay denuncias por parte de las distribuidoras porque las estaciones de servicio no les están comprando. Las mismas empresas distribuidoras que abastecen a las estaciones de servicio denuncian cuando se dan cuenta de que no se está comprando o que la última compra fue hace dos o tres meses, y que el surtidor sigue vendiendo, lo que quiere decir que mágicamente de algún lado están consiguiendo combustibles para seguir vendiendo”, explicó.

Recordó que también aumentaron las denuncias en redes sociales de camiones que estaban descargando desde tanques. “Las estaciones de servicio deben recibir combustibles desde los mismos emblemas, que tienen que tener el mismo color y camiones habilitados”, resaltó.

Paredes mencionó que a nivel país se tienen más de 2.000 estaciones de servicio habilitadas por el Ministerio de Industria y Comercio, mientras que la dirección a su cargo cuenta con un equipo de 10 fiscalizadores, además de los funcionarios del INTN, lo cual lógicamente no da abasto para ejercer un control efectivo, más allá de Asunción.

Por ello, Alto Paraná es considerado “tierra de nadie”, en donde las gasolineras “hacen lo que se les antoja”, lo cual deriva en un sinfín de denuncias sobre la mala calidad del combustible y también estafa a los consumidores, que compran por determinada cantidad de litros y son engañados, debido a la manipulación de las máquinas expendedoras. Por el momento, no hay visos de solución a esta situación, ya que no existe ningún proyecto del MIC de aumentar la presencia de fiscalizadores en la región. Las pocas veces que equipos de fiscalizadores vienen a CDE, lo hacen meramente como “show mediático” y su presencia es largamente anticipada, por lo que los dueños de las gasolineras ya están “avisados” y pueden eliminar tranquilamente cualquier evidencia sobre manejos irregulares.