Como en los años anteriores, 2023 y 2024, la gestión del fiscal general, Emiliano Rolón, durante 2025, se caracterizó por la falta de transparencia y la rendición de cuentas, lo cual contribuyó al descredito ciudadano hacia el Ministerio Público. La institución, que por Constitución representa a la sociedad, sin embargo, le viene dando la espalda a las organizaciones civiles y cierra sus puertas a los medios de prensa, privándole a la gente del derecho constitucional de recibir información de fuente pública. Rolón cada vez más se aleja de las promesas hechas durante la audiencia pública, cuando era candidato para ocupar el cargo, donde prometió que daría a conocer los resultados de auditorías, las resoluciones de Inspectoría, etc. Sin embargo, nada de eso ocurrió. El fiscal general pone trabas al acceso a la información. Una vergüenza.
La ciudadanía tiene que impulsar los mecanismos a su alcance, para que se implemente el mecanismo constitucional del juicio político, a una persona que cayó de un paracaídas al Ministerio Público, lo cual se evidencia en su gestión en tan importante institución.
Rolón no goza del aprecio de la gente, ni de los fiscales, ni de los funcionarios, que lo califican como el peor fiscal general del Estado.
“El Ministerio Público es una desgracia para el país”, decía la presidenta del Colegio de Abogados de Alto Paraná, Nidia Silvero de Prieto y El Observador coincide plenamente con esta manifestación.
Emiliano Rolón es lamentable.
El Observador



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