Evidentemente Mónaco se distingue de cualquier carrera de autos del mundo, con una historia que data incluso de casi 20 años antes de la creación de la categoría misma, ganadores y campeones del mundo que han transitado a más de 300 kilómetros por hora en sus angostas calles, luchas épicas y sorpresas, esta carrera tiene una mística que solo los fanáticos de “nicho” pueden entender.
Hagamos historia, el trazado fue diseñado en 1920 por Antony Noghés, pero no se disputó una carrera hasta nueve años después, con varias modificaciones sobre el dibujo original. El 14 de abril de 1929 se dio la salida al primer Gran Premio de Mónaco, con victoria de William Grover, con un Bugatti 35. Al año siguiente, la prueba se repitió y se pudo comprobar la complejidad del trazado al finalizar solamente seis de los diecisiete que tomaron la salida. Si bien Monaco es una carrera con mucha historia, recién formó parte del calendario mundial en el año 1955, moldeando su leyenda a lo largo de los años. Dato relevante, Juan Manuel Fangio con un Alfa Romeo fue el primero en vencer en las calles monegascas en la era de la F1.

Pero, ¿qué hace a Mónaco tan especial para el Gran Circo? Los 3.340 metros de su recorrido hacen de él el circuito más corto de la F1, lo que implica que los pilotos den 78 vueltas en la carrera. De hecho, el reglamento de la FIA sobre circuitos no permite que ninguna pista, salvo la de Mónaco, tenga menos de 3,5 km de longitud en total. Pero esta no es la única “licencia” del principado, mientras otros países tienen que pagar altas tasas para estar en el calendario de la Fórmula 1, Mónaco paga sólo una tasa simbólica para mantenerse debido a su peso histórico y a su importancia en la categoría, así de importante es para la F1.
Mónaco también marca carreras, y corona a sus propios “príncipes”. A la fecha, Ayrton Senna ostenta el récord de victorias en el principado, con 6, cinco de ellas de manera seguida (1989 a 1993). Cabe recordar que en 1988, cuando Senna lideraba sin objeción aquel gran premio con su McLaren MP4/4, un error le costó caro, perdiendo la carrera y demostrando que también los genios tienen nubarrones. Lo pintoresco aquí es que Senna no fue al pitlane, sino a su apartamento, a metros de donde había cochado. Si, la costumbre se mantiene hasta hoy, ya que la mayoría de los pilotos de la máxima viven en Mónaco.

¿Y los yates? Bueno, Kimi Raikkonen nos puede dar una explicación más gráfica de la vista que tienen los dueños de estos barcos ubicados en la orilla del circuito urbano, y es que cuando hablamos de Glamour y champagne lo hacemos en serio, ya que eso es lo que más abunda en estos lares.

Y si, hoy Mónaco ya no nos regala batallas épicas como hace un par de años, también en base a que los autos de hoy son 500 kilos más pesados y miden el doble que en 1990, pero eso no quita lo atractivo que puede ser más aún si el clima da. ¿Y si llueve? Bueno, le pueden preguntar a Alain Prost sobre ello…



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