El intento de paz agoniza. Colombia anunció este miércoles 19 de septiembre suspender las negociaciones con la guerrilla del ELN, la última activa en el país.
Esto tras un atentado con cilindros bomba esta semana en el departamento de Arauca, fronterizo con Venezuela, que dejó dos militares muertos y una veintena de heridos. Ese día el presidente Gustavo Petro calificó el ataque como "una acción que cierra un proceso de paz con sangre".
"El proceso de diálogos de paz queda suspendido", indicó en X la delegación del gobierno en las negociaciones.
Tras anunciar la suspensión, los negociadores oficialistas agregaron que solo “una manifestación inequívoca de la voluntad de paz del ELN” salvaría los diálogos.
Pero la crisis no viene de ahora. En agosto pasado terminó un cese bilateral del fuego.
En los últimos meses, el ELN ha mostrado inconformidad porque el gobierno lo considera al mismo nivel de la organización narcotraficante Clan del Golfo.
También porque el gobierno ha logrado acuerdos parciales con un frente de esa guerrilla, el “Comuneros del Sur”, al que el ELN ahora considera disidente.
Más temprano este año, la guerrilla había anunciado que retomaría el secuestro extorsivo, porque su contraparte no había gestionado un fondo internacional para financiar sus actividades.



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