Lilian Samaniego sigo en el ojo de la tormenta luego de que esta semana apuntara al "maldito entorno" de Horacio Cartes y, en particular, a Antonio "Tony" Barrios por haberla excluido de la comisión de amistad entre Paraguay y Estados Unidos. La senadora disidente criticó las prácticas del cartismo en el Congreso, agitó el avispero y obligó a los colorados de uno y otro bando a tomar posición.
El secretario de la Junta de Gobierno de la ANR, Eduardo González, les bajó el precio a las acusaciones y apeló a las supuestas deudas que dejó Samaniego tras culminar su mandato al frente del partido. "Le escuché hablar inclusive de que quiere ser presidenta del partido. Yo no sé si los colorados quieren pasar por todo eso otra vez", disparó en alusión a los G.40 mil millones que Pedro Alliana tuvo que saldar una vez que la sucedió en el cargo.
"Bajo la administración de Lilian Samaniego se registró la mayor deuda dentro del Partido Colorado", insistió González, quien aclaró que la formación canceló este año "tres deudas grandes" de la era Samaniego. Lilian había sugerido que quería competir nuevamente por la conducción de la ANR y desde el abdismo ya la tentaron para que oficialice el salto a las filas del exmandatario, que busca desafiar a Honor Colorado de cara a 2026.
Lilian Samaniego.
"Cuando cayó el Partido Colorado (en 2008) fue ella la que comenzó a prender las luces, juntar las sillas y los pedazos del partido. No les veía a los machotes que hoy hablan fuerte. Ella se merece mucho respeto, es una figura preponderante en el interior del país", sostuvo Mauricio Espínola. El diputado de Fuerza Republicana condenó el comunicado emitido por los senadores del oficialismo en el que apoyaban a Barrios.
El viernes, Lilian sumó un nuevo round y cargó contra sus pares del cartismo que salieron respaldar al exministro de Salud de Cartes. "Fraternidad solidaria con el compañero Antonio Barrios. ¿No pueden tener fraternidad solidaria de Lilian Samaniego, presidenta de la crisis del Partido Colorado y de la victoria del Partido Colorado?", se preguntó. La senadora se refería a Yami Nal, Zenaida Delgado, Patrick Kemper y Orlando Penner, todos legisladores que entraron a la cámara alta por otros partidos y después se pasaron a Honor Colorado.
Lilian había sugerido que quería competir nuevamente por la conducción de la ANR y desde el abdismo ya la tentaron para que oficialice el salto a las filas del exmandatario, que busca desafiar a Honor Colorado de cara a 2026
La crisis desatada al interior de la ANR irrumpió como una suerte de anticipo de un año preelectoral, un escenario que preocupa en el Ejecutivo por la gobernabilidad y la relación con el Congreso. La diatriba de Samaniego se da cuando el Legislativo está a punto de entrar en receso de verano, por lo que Santiago Peña espera que el malestar se diluya en estos meses como por arte de magia o bien se resuelva a través de negociaciones.
Basilio "Bachi" Núñez.
Pero los cruces ya sobrepasaron los pasillos del Senado. Desde el comando político, el exsenador Juan Carlos "Calé" Galaverna dejó entrever que el enojo de Lilian está más vinculado a los cupos dentro del Instituto de Previsión Social (IPS), donde la dirigente supo gozar de una influencia considerable, que a las idas y vueltas en el Senado. Por su parte, el diputado Rodrigo Gamarra, que intentó sin éxito disputar la presidencia de la cámara baja a Raúl Latorre, mandó a Samaniego a "lavarse la boca con ácido muriático" antes de hablar de Cartes.
Muy pocos intentaron desescalar. El abdista Daniel Centurión aseguró que las internas era parte del folclore de la ANR, mientras que Basilio "Bachi" Núñez prometió bajar la espuma y propiciar el diálogo en la cámara. El hombre fuerte de Presidente Hayes viene de acordar su reelección y, como sucedió en septiembre cuando organizó el encuentro entre Santiago Peña y los senadores de la oposición, ahora tiene la llave para aplacar la tensión, que podría concretarse con el compromiso de darle a Samaniego una de las comisiones que reclamaba o bien si desacelera el avance del cartismo en el Congreso.
Si bien los enfrentamientos al interior del partido son recurrentes, Peña busca que los choques se limiten a la competencia electoral y no salpiquen su gestión. Tanto el cartismo como la disidencia admiten que no habrá concordia para las municipales y en el Gobierno hay alerta por las repercusiones que la puja pancolorada podría desencadenar en el Congreso, pieza clave para sacar adelante los proyectos del Ejecutivo sin sobresaltos. Pero las aguas siguen demasiado agitadas como para intentar una mediación presidencial.
LPO



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