Ni trabajadores ni empresarios llegaron a un consenso en cinco reuniones del Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) con relación al monto para el reajuste del salario mínimo legal (SML).

Los trabajadores piden una suba del 20% (G. 647.021), pero el sector empresarial se mantiene en su postura de respetar la fórmula del índice de precios al consumir (IPC), del Banco Central del Paraguay (BCP), que es solo de G. 69.577, de acuerdo con la inflación del 2,4%.

Ante este escenario de que el salario mínimo con el IPC pase de G. 2.899.048 a solo G. 2.968.625, Bernardo Rojas, referente de los trabajadores, espera que el presidente de la República, Santiago Peña, cumpla con su promesa de un reajuste mayor que la inflación.

El jefe de Estado anunció, el pasado 4 de junio ante empresarios, que está analizando un monto “razonable” para el reajuste del salario mínimo, que sería por encima de la inflación.

El monto para el incremento del salario mínimo debe definirse este miércoles en el marco de la sexta reunión tripartita del Conasam. Pese a la realización de cinco reuniones, las partes aún no definieron un monto específico, por lo que las negociaciones se están dilatando y el plazo se agota esta semana.

La semana es decisiva para cerrar las negociaciones y remitir la recomendación al mandatario, quien finalmente tomará la decisión a través de un decreto, y puede desoír la recomendación oficial.

POSICIONAMIENTO. Para el economista Jorge Garicoche, gerente de la Unidad de Economía de la Consultora Mentu, no hay receta mágica que permita definir el aumento salarial, atendiendo que cada fórmula tiene sus pros y sus contras.

Consideró que los trabajadores tienen razón al asegurar que los precios de los alimentos se incrementaron en los últimos años, por más de que la inflación termine siendo muy baja.

“Cuando uno mira el desglose de esa inflación y se encuentra con el grupo de alimentos, encuentra que allí hay elementos que suben de manera muy importante y hay otros que suben mucho y vuelven a bajar por su estacionalidad”, dijo.

Al respecto, señaló que se podría proponer ajustar la inflación por el grupo de alimentos, pero que también sería justo decir que cuando bajan los precios en temporada alta, tiene que bajar el salario. “Entonces, no es tan fácil encontrar un indicador que termine regulando la forma de ajustar el salario mínimo”, enfatizó.

Por ello, explicó que casi todos los caminos hacen converger a un sistema menos complejo como es un sistema de ajuste por el índice de precios del consumidor y que su variación termina siendo la inflación.

Más allá de definir una fórmula adecuada, el economista Garicoche dijo que también es necesario discutir el problema de fondo: La informalidad laboral en el país.

“Seis de cada diez paraguayos trabajan en condiciones de informalidad y eso no es bueno, eso no es válido para un país que apuesta a seguir creciendo, que apuesta a seguir desarrollándose. Necesitamos cortar con esa cadena de informalidad, encontrar mejores procesos, facilitar las cosas, ver cómo incluir más trabajadores a esa cadena formal”, enfatizó.

También dijo que hay que analizar el impacto del porcentaje del reajuste salarial por encima del IPC, que finalmente decidirá el Poder Ejecutivo, porque impactará en la economía y podría incrementar la cifra de informalidad laboral.

“Los costos se van a elevar, porque muchos trabajadores pueden ser desplazados de un sector formal a un sector informal”, reflexionó.

  • 69.577 guaraníes sería el reajuste del salario mínimo legal si se utiliza la fórmula de la inflación, que es del 2,4%.