Se sabe que Macca (como se conoce coloquialmente al ahora Sir Paul) redactó la nota la víspera; quedó custodiada en una caja fuerte de las oficinas de Apple Corps Ltd., en Savile Row (Londres), donde se gestionaban todos los asuntos de la banda; el mismo lugar donde tantas brillantes ideas habían brotado de las cabezas de cuatro jóvenes genios y, también, donde empezó a gestarse su disolución.

“No tengo planes futuros de grabar o aparecer con The Beatles de nuevo. Ni de escribir más música con John”. Breve pero tajante: así fue el comunicado que Paul McCartney envió a los medios de comunicación el 10 de abril de 1970, hace ahora cincuenta y cinco años, para hacer saber que su participación en el grupo que le había dado fama mundial y, en concreto, su asociación con el otro gran compositor del cuarteto, John Lennon, habían llegado a su fin. No era el anuncio de la separación de The Beatles; pero casi.

Se sabe que Macca (como se conoce coloquialmente al ahora Sir Paul) redactó la nota la víspera; quedó custodiada en una caja fuerte de las oficinas de Apple Corps Ltd., en Savile Row (Londres), donde se gestionaban todos los asuntos de la banda; el mismo lugar donde tantas brillantes ideas habían brotado de las cabezas de cuatro jóvenes genios y, también, donde empezó a gestarse su disolución.

Poco antes, Paul, John, George y Ringo habían sometido a votación interna la elección de un nuevo mánager, en sustitución de Brian Epstein, fallecido en 1967. McCartney era partidario de designar para el puesto a Lee Eastman, reputado abogado estadounidense y, para más señas, su suegro (padre, por tanto, de Linda Eastman, quien ya entonces era esposa de Paul). Desde hacía un tiempo, Lee Eastman también llevaba los asuntos profesionales del músico fuera de The Beatles. Cuando llegó el momento de alzar las manos, los otros tres se decantaron por contratar a Allen Klein, quien había trabajado con The Rolling Stones y Sam Cooke, lo que provocó en Paul un cabreo monumental: se encerró en su casa y decidió no volver a pisar la sede de Apple.

Y centrarse en el que iba a ser su primer disco como solista. Su comunicado solo significaba que cesaba su actividad con The Beatles, pero el trío restante podría haber continuado sin él. Nadie estaba por la labor. John Lennon había debutado por su cuenta en julio del año anterior con Give peace a chance, firmado como Plastic Ono Band; en febrero de 1970 había lanzado Instant karma. Ringo Starr había actuado en dos películas (Candy, de 1968, y The magic christian, de 1969), mientras que George Harrison, de hecho, había publicado dos álbumes en solitario (Wonderwall music, de 1968, y Electronic sound, de 1969). Lo que el propio McCartney tenía en mente era hacer lo mismo.

Aun así, todavía habría de ver la luz el último álbum de The Beatles, Let it be, que llegó a las tiendas en mayo de 1970, apenas un mes después de la proclama de Macca. El disco también había irritado al cantante y bajista, quien se quejaba de que el productor, Phil Spector, había destrozado su tema The long and winding road añadiendo una orquesta de treinta y seis músicos y un coro de catorce voces. En la mente de su autor, era una balada de rock más liviana.

Fuente: los40.com