Era un domingo caluroso cuando Natalia Godoy se despidió de su pequeño hijo, sin saber que era para siempre y se dirigió hasta la parada ubicada en Mariscal López casi Santa Teresa a metros de la curva de la muerte, eran las 6:30 aproximadamente las calles estaban casi vacías y en silencio, pero en eso apareció la camioneta de Florencia Romero, quien contrariamente a Natalia, venía de una noche de fiesta y perdió el control de su vehículo, atropelló y mató a la joven madre.
Florencia fue llevada a un sanatorio privado, pero no pudo evitar ser sometida a la prueba de alcotest que le dio positivo, desde ese mismo momento comenzaron las chicanas judiciales, primero para evitar que la ebria conductora termina presa. Romero tras ser imputada fue remitida a la Comisaría de Mujeres, después tenía que ir a la cárcel del Buen Pastor, pero la iban a trasladar a la cárcel de San Pedro, pero la familia de la víctima fatal se manifestó y reclamó el hecho. Alegaron que trataban de llevar a Romero lejos de la capital para evitar un control de su prisión. Finalmente Florencia fue a la cárcel del Buen Pastor.
La presión mediática que realizó la familia de Natalia Godoy fue la que hizo que este caso no sea “cocinado” hace tiempo, ya que le hicieron un seguimiento día a día. El caso comenzó a ganar espacios de control en los medios de comunicación y cada vez fue más difícil llevar el proceso al olvido.
Mutilación del proceso
Sin embargo el 23 de julio pasado se realizó la audiencia preliminar del caso ante el juez Miguel Ruiz, quien excluyó de la acusación fiscal la prueba de toxicología que presentó el Ministerio Público donde se demostraba que Florencia Romero, no solo estaba conduciendo ebria, sino que también consumió un medicamento cuyo consumo no tiene que ser mezclado con bebidas alcohólicas.
El magistrado Ruiz, alegó que la defensa de la acusada no tuvo peritos al momento de hacerse la prueba de toxicología por lo que decidió no admitir como prueba y de esa manera cambió la carátula del expediente que era por homicidio doloso eventual, que tenía una expectativa de pena de hasta 25 años, por la de homicidio culposo, con lo que Florencia no iría preso y hasta podría pagar una multa para quedar libre de culpa y pena. Luego de mutilar la acusación fiscal, el juez elevó el caso a juicio oral y público.
El fiscal Italo Rienzi, presentó apelación contra esta resolución y pidió el estudio de la nulidad de actuaciones en la audiencia preliminar, sobre la exclusión de la prueba de toxicología.
Lo que se quería es que se anule las decisiones que tomó el juez favoreciendo a Florencia Romero, para ayudarla en un juicio oral a conseguir una pena leve que incluso evite que vaya presa.
El 13 de septiembre pasado el Tribunal de Apelación de Central dispuso por unanimidad anular la resolución del juez Miguel Ruiz, que dispuso cambiar la carátula del expediente donde está acusada Florencia Romero de homicidio por dolo eventual a homicidio culposo.
De esta manera ahora el expediente fue enviado a primera instancia y otro juez deberá volver a llamar a una audiencia preliminar, donde las partes volverán a presentar sus pruebas.
La Cámara de Apelación salvó un grave error cometido por el juez Ruiz, quien sin argumentos legales excluyó una prueba fundamental del proceso como es la de toxicología donde se demostró que la conductora estaba no solo bajo los efectos del alcohol al momento de atropellar y matar a Natalia Godoy, sino que también estaba bajo los efectos de medicamentos controlados que no pueden ser mezclados con bebidas alcohólicas.
Ahora solo se espera que se sortee a un nuevo juez y que éste llame a la audiencia preliminar, para proseguir con el proceso.
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