Miembros del EI transportaron en camiones a unas 600 personas que permanecían retenidas en dicha cárcel hasta un valle y abrieron fuego contra ellas, en lo que se conoce como una de las peores masacres cometidas por el EI, que por entonces controlaba algunas partes del noreste del país árabe.
Según la ONU, el Estado Islámico es responsable de haber perpetrado un "genocidio" en Irak. Se estima que dejó unas 200 fosas comunes con hasta 12.000 víctimas, por lo que hay miles de familias que todavía desconocen donde están los restos de sus seres queridos.



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