Según la familia de Shirel Golan, la joven sufrió trastornos postraumáticos debido a los horrores que vivió en el festival de música electrónica Nova , cuando Hamás invadió Israel y mató a más de 1.200 personas , además de secuestrar a 250 rehenes.
La joven se suicidó. La familia acusa a las autoridades del país de no haberles proporcionado la asistencia adecuada para poder afrontar todo lo que presenciaron.
Golan fue rescatada el día de la masacre por un policía, que la llevó a Kfar Maimon, en el sur de Israel, después de que un vehículo en el que se encontraba asesinara a 11 personas .
Según el hermano de la joven, Eyal, Golan presentaba síntomas postraumáticos como evitación y retraimiento social . A pesar de los esfuerzos de su familia por alentarla a buscar tratamiento, Golan informó que no recibió la asistencia adecuada de las autoridades.
Fue hospitalizada dos veces , pero, según su familia, nunca fue reconocida oficialmente como víctima postraumática de la masacre en el festival de música electrónica.
Proceso colectivo
Un grupo de 50 supervivientes de los ataques de Hamás contra Israel el 7 de octubre han demandado al Estado israelí por presunta negligencia en la protección de sus vidas.
Al exigir una compensación cercana a los 200 millones de shekels (o alrededor de 50 millones de reales, a precios actuales), el grupo quiere responsabilizar al gobierno de Benjamín Netanyahu por las muertes ocurridas durante la rave en la región del desierto de Negev.
La acción de Hamás en la rave –que incluyó una serie de cohetes disparados desde la franja de Gaza, así como la acción sobre el terreno de francotiradores reclutados por las fuerzas palestinas– fue una de las primeras en ser ampliamente documentada a través de imágenes, vídeos e informes sobre redes sociales de algunos de los presentes.
La edición abordó el impacto psicológico del ataque y el sentimiento de vulnerabilidad que persiste. Para muchos, el 7 de octubre no es sólo una fecha de duelo, sino un hito en la percepción de la seguridad en Israel. La masacre, que dejó devastadas a cientos de familias, reforzó la sensación de que el peligro podría regresar en cualquier momento.



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