El procedimiento se realizó alrededor de las 18:30, cuando efectivos policiales que realizaban patrullas preventivas fueron alertados por Milciades Areco Sanabria, de 46 años, sobre la presencia de restos sospechosos a la vera del camino.
Al llegar al lugar, los uniformados constataron la denuncia y encontraron un ataúd antiguo en avanzado estado de deterioro, con varios restos óseos humanos en su interior y en los alrededores. En la escena también fueron halladas prendas de vestir, una mortaja y flores secas esparcidas sobre el suelo.
El caso fue comunicado al fiscal de turno, Santiago Martínez, quien dispuso la intervención de personal del Departamento de Investigación de Hechos Punibles y del Área de Criminalística para el levantamiento de evidencias y la realización de las pericias correspondientes.
Las autoridades buscan determinar el origen del féretro y establecer cómo los restos llegaron hasta ese lugar.
De manera preliminar, una de las hipótesis que manejan los investigadores es que el caso podría estar relacionado con la profanación de tumbas para la extracción y posterior comercialización ilegal de restos óseos humanos en el mercado informal.
Los investigadores no descartan que los huesos hayan sido destinados a la venta para fines de estudio anatómico, considerando la existencia de una importante demanda vinculada a facultades de Medicina de la zona. No obstante, esta línea de investigación aún no ha sido confirmada oficialmente y permanece sujeta al avance de las pericias y demás diligencias del Ministerio Público.



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