Este método incluye cuatro etapas distintas de ataques psicológicos planificados, según explican los expertos consultados por The Jerusalem Post , el profesor Gabi Weimann y el periodista Yaakov Katz.
Desde el comienzo del conflicto, los terroristas de Hamás han implementado una campaña de guerra psicológica contra Israel, utilizando vídeos propagandísticos en los que aparecen rehenes israelíes y afirmaciones falsas sobre soldados secuestrados.
Este método incluye cuatro etapas distintas de ataques psicológicos planificados, según explican los expertos consultados por The Jerusalem Post , el profesor Gabi Weimann y el periodista Yaakov Katz.
Primera etapa: preparación y planificación
Antes del 7 de octubre, Hamás ya había comenzado los preparativos para la guerra de propaganda tras la invasión. Se compraron equipos como cámaras y teléfonos móviles con tarjetas SIM israelíes para documentar y transmitir en directo los ataques. Esta planificación detallada apuntaba no sólo a actos de violencia, sino también a utilizar imágenes como herramientas de guerra psicológica.
Segunda etapa: documentación durante la invasión
Durante la invasión, Hamás registró minuciosamente todos los aspectos de los ataques, incluidos los secuestros y las muertes, y envió inmediatamente estos videos a Gaza, donde fueron editados y publicados en línea. Este material tenía como objetivo mostrar la crueldad y eficiencia del grupo, aumentando la presión psicológica sobre la población israelí.
Tercera etapa: Exhibición ceremonial de rehenes
La liberación de algunos rehenes se llevó a cabo de manera ceremonial, con miembros uniformados y armados de Hamás demostrando gestos “humanitarios” hacia los rehenes. Esta fase buscó crear una imagen pública de control y poder, además de intentar ganarse la simpatía internacional.
Cuarta etapa: presión prolongada
Actualmente, Hamás continúa utilizando rehenes y vídeos de propaganda para ejercer presión psicológica sobre el gobierno y el público israelí. Vídeos recientes han mostrado rehenes como Sasha Trupanov y Nadav Popplewell, aumentando la angustia y la frustración entre las familias y la sociedad israelí. Esta estrategia tiene como objetivo crear la percepción de que Hamás es un enemigo implacable e invencible, alimentando el miedo y la incertidumbre.
Expertos como el profesor Gabi Weimann y el periodista Yaakov Katz destacan que esta campaña es una táctica calculada para socavar la moral israelí y obligar al gobierno a negociar bajo intensa presión. Al mismo tiempo, Hamás intenta moldear su imagen en el escenario internacional, transmitiendo a menudo una imagen falsa de “humanitarismo” al liberar a mujeres y niños en videos propagandísticos.
La actual guerra psicológica de Hamas contra Israel demuestra que el campo de batalla se extiende más allá de las confrontaciones físicas, profundizando en la psicología de una nación y buscando quebrantar su espíritu y su determinación.



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