En los últimos días se hizo conocido el caso del crucero MV Hondius, donde se detectó la presencia del Hantavirus, un virus transmitido principalmente por roedores.
Para empezar, se trata de un virus con baja capacidad de propagación entre personas, el contagio se da inhalando partículas contaminadas con orina, heces o saliva de ratones, principalmente en lugares cerrados o de poca ventilación. Puede provocar una enfermedad grave conocida como síndrome pulmonar por Hantavirus. Aunque la mayoría se transmite a través de roedores, la variante conocida como virus Andes demostró capacidad de transmisión en casos de contacto estrecho y prolongado.
El reciente incidente en el crucero Hondius, despertó preocupación global debido a la velocidad con la que se propagaron los síntomas. Factores como el aire limitado, los espacios confinados y la cercanía constante entre los viajeros facilitaron el contagio, activando las alarmas de salud.
Hasta el momento, el hantavirus no se comporta como los virus altamente contagiosos de persona a persona. El mecanismo principal sigue siendo del roedor al humano. La transmisión entre seres humanos es excepcional y solo se ha documentado para el virus Andes en Argentina y Chile, generalmente entre contactos muy estrechos o familiares. Por eso, la prevención se centra en evitar el contacto con los roedores reservorios.
En sus redes sociales, el Dr. Robert Núñez, médico neonatólogo y pediatra, refuerza puntos críticos sobre la detección pediátrica y la higiene preventiva, los cuales coinciden con las guías clínicas de manejo de la enfermedad. “En niños, la fiebre es constante y el dolor abdominal puede ser tan intenso que se confunde con una apendicitis. Antes de entrar a un depósito o lugar cerrado, ventilá 30 minutos. Usá lavandina y nunca barras en seco para no levantar polvillo con el virus” escribió, vía twitter.
Es momento de despejar y limpiar los espacios acumulados. La acumulación de objetos, leña o basura cerca de la casa crea el ambiente perfecto para que los roedores silvestres construyan sus nidos. Es vital eliminar elementos en desuso que sirvan de refugio y mantener el pasto corto en un perímetro de 30 metros alrededor de la vivienda.
Recordatorio no menor: los perros y gatos no transmiten el hantavirus a las personas.



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