El primero ya cuenta con orden de captura, mientras que el segundo sigue bajo investigación. De acuerdo con inteligencia antidroga, la organización contaba con protección de agentes de la Policía Nacional y de políticos de la zona.

El operativo se realizó en horas de la mañana y abarcó dos propiedades rurales de la colonia Nueva Conquista. En uno de los inmuebles se descubrió un laboratorio clandestino, donde fueron incautados más de 1.500 kilos de marihuana picada, 14 kilos de marihuana prensada, 1,5 kilos de marihuana tipo “ice”, sustancias aún a determinar, precursores químicos, equipos de laboratorio clandestino y maquinaria industrial.

En la vivienda particular de Juan Pablo Vitoria —también identificado como Paulo Vitoria Bittencourt— se hallaron armas, municiones de distintos calibres, 322 gramos de cocaína, polvo blanco a determinar, documentación personal y otros elementos vinculados a la organización criminal.

La magnitud de los hallazgos evidencia la capacidad operativa y el nivel de organización del grupo, que actuaba de manera estructurada y sistemática, según consta en el acta de imputación firmada por el fiscal Elvio Aguilera. El proceso penal contra Vitoria o Bittencourt es por los presuntos hechos de elaboración, tenencia sin autorización y comercialización de estupefacientes, así como formación de grupo criminal, conforme a la Ley 1340/88, la Ley 7411/2024 y el Código Penal.

De acuerdo con datos de inteligencia, la organización estaba encabezada por los hermanos Juan Pablo y Marciano Vitoria. Este último, alias “Cabelo”, es considerado un escurridizo narcotraficante que se movía con libertad en la zona y cuya principal tarea era transportar marihuana hasta puertos clandestinos de Puerto Indio, para luego enviarla al Brasil.

CON PROTECCIÓN POLÍTICA Y POLICIAL

La estructura criminal operaba tranquilamente en la zona rural gracias a la protección policial y política, según los datos recabados. Para ejecutar los allanamientos, la comitiva antidroga ingresó por el departamento de Canindeyú, con el fin de evitar filtraciones.

Una fuente de inteligencia señaló directamente a la suboficial mayor Eliza Ovelar, jefa de la unidad policial de Nueva Conquista, como pieza clave en el esquema. Ella sería quien maneja las actividades en la zona y quien alerta a los miembros de la organización ante cualquier operativo.

Ovelar permanece desde hace años en esa dependencia, que oficialmente es considerada un destino poco atractivo por su ubicación, aunque en realidad sería un puesto apetecible debido a los beneficios que se obtendrían de la protección a la estructura narco.