Enviaba la plata a la casa de la magistrada en caja de zapatos, a través de su padre, y el que recibía, casi todas las veces, era el hijo, quien era el “tesorero” en el juzgado de paz. Es indignante y criminal la actuación de Bristot.
En el marco de los expedientes incautados del Juzgado de Paz de San Roque y que fueron analizados, en lo relativo a la participación de los oficiales de justicia, se tiene que los oficiales de justicia: Oscar Daniel Frutos Meza en 22 expedientes (incautados en el allanamiento) 93 certificó falsamente el cumplimiento de la intimación de pago y ejecución de embargo, en fechas 21 de septiembre de 2023, 20 de noviembre de 2023 y 12 de febrero de 2024. Héctor Noguera en 25 expedientes 94 (incautados en el allanamiento) certificó falsamente e cumplimiento de la intimación de pago y ejecución de embargo en fechas 11 de noviembre de 2023 a las 16:30; 20 de septiembre de 2023 a las 16:30; 20 de noviembre de 2023 a las 16:30; 22 de enero de 2024 a las 16:30 h y 5 de abril de 2024 entre las 13:30 y 15:30 h. Paola Vargas en 11 expedientes 95 (incautados en el allanamiento) certificó falsamente el cumplimiento de la intimación de pago y ejecución de embargo en 20 de septiembre del 2024.- Pero la jueza, ujieres y actuarios no actuaban por un fin noble, sino todo lo contrario, en esta forma industrializada de tramitar los expedientes, que en ningún lugar la capacidad humana les hubiese permitido, lo hacían en cualquier día y horario, pues lo hacían por dinero
Esta aseveración a la que al final de la etapa preparatoria llega el Ministerio Público se encuentra sostenida por la declaración del señor Líder Rodrigo Benegas, quien refirió: “Debo puntualizar que el pago que me daban por cada lote de cédulas de notificaciones que se me entregaba correspondía a un monto mucho menor que el monto que establece la acordada referida, sin embargo, estos montos que recibía eran elevados de todos modos debido a que cada lote representaba una cantidad muy grande de cédulas que oscilaban entre 300 a 500 notificaciones. Estos montos los imponían los abogados refiriendo que yo debía adaptarme a ello ya que no representarían gastos para mí, porque no se iban a practicar las ° diligencias, de esa forma fui recibiendo montos de manera progresiva debido a que siempre aumentaban la cantidad de los expedientes. A principios del año 2021 al 2022, reciba semanalmente entre 10 a 20 millones y esa suma fue aumentando hasta llegar a aproximadamente 30 millones de guaraníes semanales (esto ya en el 2023 y 2024) que recibía, como consecuencia de los informes de eran proveídas las cédulas confeccionadas”.
Siendo aún más puntual al respecto, el indagado refirió: “En el año 2021, cuando ingresé al juzgado de paz de San Roque, la jueza Liliana González de Bristot me indicó que yo debía de entregarle, de manera semanal, los días viernes, el 30% de todo lo que percibía de parte de los abogados demandantes, en concepto de pago por cobertura de gastos por cédulas de notificación. Como ya dije anteriormente, ella cuando yo ingresé al juzgado como ujier, la jueza González de Bistrot me había explicado que con ciertas empresas debía realizar los informes de notificación en el menor tiempo y que viera con los abogados el tiempo que yo tenía para entregar las notificaciones como ellos querían…”.
DINERO EN CAJA DE ZAPTOS
A esto, agregó el deponente que: “Lo máximo que yo salía de vacaciones era una semana o una semana y media y esto era porque aún de vacaciones, debíamos pagar a la jueza los días viernes (o jueves más adelante). En mi situación particular, cuando yo me encontraba imposibilitado de entregar el dinero en efectivo a la jueza, por estar de vacaciones o fuera del país, yo le dejaba una caja de zapato, en una bolsa a mi papá, para que el mismo entregará en el juzgado o en la casa de la jueza, que era recibido por familiares de la misma, nunca por ella misma. En el juzgado recibía el hijo de la jueza. En este punto aclaro que la primera vez que le entregué la caja a mi papá para que diera a la jueza cuando yo no estuve, le dije que se trataban de insumos del juzgado que debía devolver por lo que las otras veces que lo hice, a lo largo de los 3 a 4 años, ya no me preguntó que es lo que le mandaba a mi jefa”.
CONFIRMÓ QUE ENTREGABA LA PLATA
La declaración del coprocesado Lider Rodrigo Benegas se encuentra igualmente sustentada con la declaración testifical de su padre, el señor Líder Asunción Benegas Ruiz, quien, en fecha 10 de setiembre del 2025 96 , manifestó: “Mi hijo, Líder Benegas, que se desempeñaba como ujier del Juzgado de San Roque en algunas ocasiones me dio cajas embaladas -generalmente eran cajas de zapatos- para llevarlas a una casa que estaba en la calle Tte. Gregorio Benítez entre Chile y Alberdi de la ciudad de Asunción, yo tomaba como referencia que esa casa estaba cerca del Comando de Ingeniería y llegaba con ese dato. No recuerdo los detalles de la casa, pero, cuando llegaba a la dirección me recibía el paquete un muchacho joven que yo presumo que era el hijo de la jueza. Yo no hacía la coordinación telefónica para dejar el paquete; le avisaba a mi hijo que yo ya estaba en el lugar y alguien salía a recoger el paquete. En una ocasión me recibió el paquete era una señora de 70 años aproximadamente, pero en la mayor parte de las ocasiones siempre era el mismo muchacho, en dos o tres ocasiones tuve que llevar el paquete hasta el Juzgado de Paz de San Roque y también ahí me recibía el mismo muchacho, quien no llegó a referirme su nombre; era un trámite siempre muy breve. Yo al preguntarle a mi hijo que eran las cosas que yo llevaba en el paquete, me decía que eran sellos o insumos que se necesitaban en el juzgado y él siempre me enviaba cuando estaba de vacaciones o si estaba enfermo, generalmente los días jueves o viernes, yo habré realizado estas entregas como en seis o siete ocasiones”.
En relación al contenido de las referidas cajas que el testigo manifestó que llevó en 6 o 7 oportunidades, a la casa de la jueza, el mismo dijo: “Una vez que salieron a la luz las cuestiones que se daban en el Juzgado de Paz de San Roque por la causa de los pagarés, hicimos una reunión familiar y ahí mi hijo se sinceró y nos contó que lo que había en las cajas embaladas era dinero en efectivo para la jueza Liliana González de Bristot, presumo que en cada entrega había una suma importante de dinero en efectivo porque los paquetes tenían cierto peso. Mi hijo no me llegó a precisar a mí los montos que había en los paquetes. Yo no tenía conocimiento de esto en el momento en el que hice las entregas, de saberlo no me habría involucrado, pero, es así como ocurrió y es esos son los datos que yo puedo aportar”
El Observador



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