A las puertas de la votación, Trump advirtió que si el excalde y empresario de 67 años, Nasry Asfura, no gana la presidencia, Washington “no malgastará” dinero en ayudar a la empobrecida nación centroamericana.
Los comicios generales decidirán si este país con historial de fraudes electorales y golpes de Estado pasa la página de su primer gobierno de izquierda y sigue los pasos de Bolivia y Argentina, cuyo presidente Javier Milei también respaldó a Asfura.
“Yo voto por quien a mí me place, no por lo que ha dicho Trump, porque la verdad es que yo vivo de lo que trabajo, no de los políticos”, dijo a la AFP Esmeralda Rodríguez, de 56 años, quien vende frutas en un mercado de Tegucigalpa.
Tras una feroz campaña que minó la confianza de los electores con denuncias anticipadas de fraude, unos 6,5 millones de hondureños están habilitados para elegir al relevo de Xiomara Castro en una sola vuelta, así como diputados y alcaldes por cuatro años.
Asfura, del Partido Nacional (PN), se pisa los talones con la abogada izquierdista de 60 años Rixi Moncada, del gobernante partido Libre, y con la estrella de televisión Salvador Nasralla, 72 años, del derechista Partido Liberal (PL).
Los tres se acusan de planear robarse los comicios, lo que augura una jornada tensa. Más aun porque Moncada anunció que no reconocerá los resultados preliminares del Consejo Nacional Electoral (CNE), sino el conteo de las 19.167 actas de votación, que puede llevar días.
Estados Unidos advirtió que actuará con “firmeza” si hay fraude, y la OEA y la Unión Europea desplegaron observadores.



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