Según informó el Ejército israelí, el misil fue detectado e interceptado durante la madrugada del sábado, activando sirenas en zonas cercanas a Beer Sheba y áreas estratégicas del sur del país. El incidente ocurre en un contexto de ataques simultáneos por parte de aliados de Irán, lo que incrementa la presión sobre las defensas israelíes y genera preocupación por la expansión del conflicto.
El portavoz hutí confirmó la operación a través de la cadena Al-Masirah, señalando que se trata de una respuesta en apoyo a otros actores regionales. La posible participación activa del grupo también reaviva temores sobre ataques al transporte marítimo en el mar Rojo, una vía clave para el comercio internacional.
Mientras tanto, ciudades como Tel Aviv registraron explosiones durante la noche, con reportes de múltiples puntos de impacto. Paralelamente, Hezbollah y Irán continúan sus ofensivas indirectas, configurando un escenario cada vez más complejo.
La entrada de los hutíes en el conflicto representa un punto de inflexión que podría ampliar la guerra más allá de sus fronteras actuales. Analistas advierten que la multiplicación de frentes aumenta el riesgo de una escalada regional con consecuencias impredecibles para la estabilidad global.



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