El caso se origina en una falsa denuncia realizada por Soloaga el 16 de julio de 2025, quien llamó al Sistema 911 desde Villa Elisa afirmando que su automóvil Kia Cerato, alquilado a Maglio Manuel Chávez, había sido hurtado frente a su domicilio. Sin embargo, posteriormente admitió que prestó el vehículo a Dax Dimitri Fridrikson Martínez, quien presuntamente fue asesinado ese mismo día en Asunción y cuyo cuerpo fue arrojado desde el automóvil.
El rodado fue hallado abandonado y presentaba la chapa N.º AACC 533, robada de otro vehículo. En su interior se hallaron evidencias presuntamente utilizadas para hechos punibles. Las imágenes de circuito cerrado vinculan el auto a dos personas del sexo masculino horas antes del homicidio, lo que refuerza la hipótesis del Ministerio Público de que el vehículo habría sido usado en actividades delictivas.
La Fiscalía sostiene que existen sospechas razonables de que Soloaga integraría un grupo criminal junto a personas con antecedentes penales, como Fridrikson, y que su denuncia buscaba desviar la investigación.
El agente solicitó la medida cautelar de prisión preventiva para el imputado.



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