Según las resultas de las diligencias probatorias efectuadas por la agencia fiscal con anuencia jurisdiccional, las hermanas Jina y Janna eran víctimas frecuentes de los ahora procesados, con constancia de un último hecho el 31 de diciembre y el 1 de enero del corriente. Todo ocurrió en el interior de una granja, donde la familia celebraba la festividad de año nuevo junto a otros amigos.
Abdul habría ejercido todo tipo de coacción contra sus hijas para lograr la conducción de sus vidas, en la forma en que quería, aun cuando las hijas sean mayores de edad. Controlaba sus actividades diarias en el hogar, la facultad y hasta en el trabajo.
ORGANISMOS AUXILIARES
Con la intervención de los organismos auxiliares se pudo determinar que las mujeres víctimas eran golpeadas físicamente ante cualquier disgusto que no coincida con el pensamiento del padre, según el informe del departamento de asistencia a víctimas.
El lío familiar se inició en base a cuestiones culturales, atendiendo el origen libanés del padre ahora imputado. La agencia fiscal no dictó órdenes de detención en la causa, ya que los incoados demostraron fehacientemente tener arraigo suficiente.
También se demostró que Abdul es enfermo con delicado tratamiento médico y su hijo también imputado es estudiante universitario. En consecuencia, el Ministerio Público los presentó ante el juzgado penal de garantías, con pedido del beneficio de medidas alternativas a la prisión preventiva. Los mismos no fueron detenidos.
El embrollo familiar que llegó a judicializarse podría tener una salida procesal, siempre y cuando las partes acuerden ante escribanía y la trasladen al juzgado penal de garantías para su homologación.



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