La imputación señala que el pastor Luis Guillermo Alvarez Jaramillo, de Centros de Formación y Liderazgo – CENFOL, habría establecido vínculos de cercanía, confianza e influencia con varios jóvenes pertenecientes a dicha comunidad, como médico, circunstancia que habría utilizado para reforzar la confianza de las víctimas.
Dentro de dicho contexto se habrían producido distintas conductas de naturaleza sexual con cuatro jóvenes. La Fiscalía detectó un patrón de aprovechamiento de momentos de convalecencia física o debilitamiento. En casos de personas con reposo médico que ingerían fármacos sedantes o analgésicos, el procesado acudía a sus domicilios, aprovechando momentos de soledad, para ingresar a sus habitaciones y acostarse a su lado, ejecutando tocamientos en zonas íntimas mientras se encontraban dormidas o en estado de semiconsciencia.
La investigación señala que las aproximaciones físicas se iniciaban de forma gradual mediante masajes o contactos corporales aparentemente inofensivos, para luego escalar al contacto físico, solicitudes de besos, caricias y la exigencia de envío de fotografías de contenido íntimo.
Para asegurar que estas prácticas continúen y a la vez evitar salgan a la luz, el imputado empleaba diversas estrategias como instar a sus víctimas a no revelar lo sucedido argumentando que “nadie les creería” debido a su posición dentro de la comunidad; también retribuía el silencio mediante obsequios como vestimentas, accesorios y otros bienes.
De igual manera ejercía un seguimiento constante mediante visitas no deseadas a los domicilios y el control de la ubicación en tiempo real a través de dispositivos GPS instalados en vehículos o motocicletas que él mismo les facilitaba.
El fiscal señaló en su imputación que existe un episodio ocurrido el 13 de agosto de 2026, en Guatapé, Colombia, donde el pastor habría suministrado una sustancia que causó somnolencia o disminución de su capacidad de reacción, lo que fue aprovechado para realizar actos de naturaleza sexual.



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