En un procedimento encabezado por el Departamento de Antinarcóticos de la Policía Nacional en la reserva de Maracaná, Canindeyú, se incautó una importante carga de cerca de 2.500 kilos de marihuana que, según información de inteligencia, pertenecería al prófugo más buscado del país, Felipe Santiago Acosta Riveros, alias "Macho".

Tras el hallazgo, el fiscal Néstor Narváez dispuso que la droga sea trasladada hasta la oficina regional de Curuguaty, donde se comprobó la cantidad y calidad de la marihuana. Según el reporte de los intervinientes, la carga fue hallada en un depósito clandestino ubicado en una zona boscosa, mientras los agentes realizaban un patrullaje de rutina. La droga estaba distribuida en unos 79 paquetes.

La marihuana fue catalogada como de alta calidad y el destino que tenía era el mercado brasileño, específicamente para los festejos de carnaval de las ciudades más importantes, San Pablo y Río de Janeiro, entre los meses de febrero y marzo, fechas de mayor demanda de este producto.

La marihuana fue catalogada como de alta calidad y el destino que tenía era el mercado brasileño, específicamente los festejos de carnaval de las ciudades más importantes, San Pablo y Río de Janeiro

Desde el Departamento de Antinarcóticos de la Policía señalaron que el pequeño depósito clandestino, escondido en las selvas de Maracaná, sería solo uno de los que el criminal más buscado tiene dispersos por la región.

Enrique Riera y Carlos Benítez.

Enrique Riera y Carlos Benítez.

Fuentes policiales señalaron que esa sería la nueva estrategia montada por la organización de Acosta Riveros, luego de que el pasado 23 de diciembre fuerzas militares y de la Senad incautaran casi 58 toneladas de marihuana en la zona de Marangatú, en el mismo departamento. A partir de entonces, los narcos comenzaron a dividir las cargas en porciones más chicas para que, en caso de una incautación, el golpe no sea tan grande.

La droga confiscada en diciembre habría generado un perjuicio importante a su organización, que había acopiado toda producción en ese sector de Canindeyú con intenciones de enviara a Brasil con el mismo objetivo, es decir, las fiestas de carnaval.

Fuentes policiales señalaron que dividir las cargas sería la nueva estrategia montada por la organización de Acosta Riveros, luego de que el pasado 23 de diciembre, fuerzas militares y de la Senad incautaran casi 58 toneladas de marihuana en la zona de Marangatú, en el mismo departamento

Al mismo tiempo, Macho tiene en frente na guerra con el denominado "Clan Díaz", herederos del que fuera su principal enemigo; Cristino Díaz Méndez, muerto en febrero del año pasado en un intento de atentado contra Acosta Riveros. A inicios de enero de este año, la Fiscalía emitió una orden de captura contra once presuntos integrantes del clan que hace meses intentan asesinar a "Macho".

Fuentes del departamento confirmaron a este medio que el grupo criminal, crecido en las plantaciones de marihuana en los que trabajaban sus padres y hermanos mayores. El grupo no había llamado la atención de la comunidad sino hasta que expandió sus actividades a la extorsión de comerciantes y políticos. "Ahí la gente empezó a enojarse. En la zona hay una tolerancia con los narcos, incluso está bien visto", dijo una fuente a LPO.

La guerra narco desatada en Canindeyú, ubicado entre los departamentos de Amambay y Alto Paraná y en la frontera con los estados brasileños de Mato Grosso del Sur y Paraná, tiene como principal objetivo el control de los cultivos de marihuana y el floreciente negocio de las pistas clandestinas para la cocaína que ingresa a Brasil.

La guerra entre bandas rivales por el control del cultivo de la marihuana en la zona empujó al Gobierno a la militarización de la zona, con la expansión de la presencia de Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) al departamento de Canindeyú, con la instalación de la sub Área de Pacificación SAP 5.

En diciembre pasado, la presencia militar produjo el único resultado importante, con la incautación récord de casi 58 toneladas de marihuana del grupo de alias "Macho", que a su vez generó una disputa entre el CODI y la Senad, por el protagonismo que entregó Santiago Peña a Jalil Rachid, justo después de la polémica ruptura con la DEA.