En la presentación de las conclusiones de su informe, Laurent Lafon, presidente de la comisión de Cultura del Senado francés, y el presidente de la comisión de Leyes, François Noël Buffet, hicieron hincapié en los "fallos" de las autoridades en estos hechos, imputables, según ellos, a la prefectura de policía de París.

También denunciaron un "análisis" erróneo del ministro del Interior, Gerald Darmanin, sobre lo ocurrido.

Darmanin, que rápidamente incriminó a los aficionados ingleses de Liverpool antes de presentar sus excusas, afirmó en su audiencia ante los senadores que cerca de "35.000" aficionados con entradas falsificadas, o bien sin entradas, se habían presentaron esa noche en el Stade de France.

El presidente de la comisión de Cultura consideró que este "análisis parcial e impreciso" del ministro del Interior después de los incidentes, que hace recaer la responsabilidad en la presencia de billetes falsos, "no es el correcto".

El evento --entre el Real Madrid y Liverpool-- que iba a ser un escaparate a poco más de un año de la Copa Mundial de Rugby y antes de los Juegos Olímpicos en dos años, se convirtió en una pesadilla para las fuerzas del orden y el gobierno.

Espectadores sin entradas treparon por las rejas del estadio mientras que otros, provistos de entradas, no pudiendo ingresar.

Varias familias fueron rociadas de gases lacrimógenos por la policía o resultaron víctimas de robos y agresiones cometidas por delincuentes oportunistas.

El informe senatorial preconiza una quincena de medidas, entre ellas la de "obligar a los operadores" a conservar las imágenes de videovigilancia "durante el plazo legal de un mes" o incluso "hacer obligatorio el recurso a billetes infalsificables".

Para Lafon, si "la gestión de la taquilla fue inadecuada, en ningún caso puede considerarse como la única causa de los incidentes".