Desde el descubrimiento del cuerpo de la víctima el 9 de agosto, la indignación ha aumentado, lo que ha llevado a multitudes a salir a las calles para exigir justicia y mejores condiciones de seguridad en los hospitales públicos.

En las primeras horas del 15 de agosto, Día de la Independencia de la India, miles de mujeres marcharon por las oscuras calles de Bengala Occidental, sosteniendo antorchas encendidas y desafiando la lluvia, en una de las mayores protestas que jamás haya visto el estado. La elección de la fecha fue simbólica, y los manifestantes preguntaron: “¿Cuándo obtendrán las mujeres su independencia?”

La conmoción que rodeó el caso provocó una huelga de médicos y paramédicos de los hospitales públicos, que se declararon en huelga el lunes 12 de agosto, interrumpiendo gravemente los servicios a los pacientes en toda la India. Exigen justicia para la víctima y mejoras en la seguridad hospitalaria, como controles de entrada más estrictos, más cámaras y guardias adicionales.

Con pancartas y carteles, los manifestantes exigen una respuesta firme de las autoridades. “Como mujer, esto me repugna. Los responsables deben ser castigados inmediatamente”, afirmó Richa Garg, médico que participó en las protestas en Nueva Delhi. Además de en la capital, también se llevaron a cabo grandes marchas en ciudades como Mumbai y Hyderabad.

El crimen, inicialmente mal investigado por las autoridades locales, fue trasladado a la Oficina Central de Investigaciones (CBI) tras un fallo judicial, en medio de acusaciones de encubrimiento y destrucción de pruebas.

El episodio recuerda el infame caso de violación en grupo de 2012 en Nueva Delhi, que provocó una intensa reacción pública y condujo a reformas en las leyes sobre delitos sexuales de la India. Con la creciente presión pública, se espera que este nuevo caso también dé lugar a cambios significativos.

Contexto cultural : culpar a la víctima

La sociedad india, profundamente arraigada en estrictas tradiciones y normas sociales, enfrenta serios desafíos en la lucha contra la violencia contra las mujeres.

Estas normas a menudo limitan la autonomía femenina y contribuyen a una cultura que, en muchos casos, todavía culpa a las víctimas de agresión sexual. A pesar de algunas reformas legales, la aplicación de estas leyes sigue siendo una lucha de la sociedad civil y muchos crímenes aún quedan impunes.