La tromba de agua caída reventó dos represas y provocó una riada fulgurante comparable a un maremoto de varios metros que arrasó con edificios, vehículos y arrastró a las personas que estaban a su paso.
Varios países y organizaciones internacionales ofrecieron movilizarse para hacer frente a lo que un funcionario de la ONU calificó como una “calamidad de proporciones épicas”.
Organizaciones humanitarias han emitido una preocupante advertencia sobre el inminente riesgo de brotes de enfermedades en el este de Libia después de las devastadoras inundaciones que han dejado miles de víctimas, entre muertos y desaparecidos.
En contraste, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que se han identificado los cuerpos de 3.958 personas fallecidas, con un total de 9.000 desaparecidos. La OMS ha desplegado 29 toneladas de material médico en Bengasi, mientras que la ayuda humanitaria internacional comienza a llegar a la región.



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