El magistrado, según publicaciones periodísticas del 11 de diciembre pasado y en las cuales se basó la investigación, reconoció esta situación, consultado por los medios y afirmó que los fines de semana vive en Brasil para estar con su hijo. Este sería el principal cuestionamiento del Tribunal de Ética en el caso, según fuentes. ¿La vida privada del juez afecta la imagen del Poder Judicial? En este caso, ¿viola artículos del Código de Ética?
El 11 de diciembre pasado se había publicado que “Juez casado con hombre adoptó un niño y genera inédito revuelo”. En la crónica refería que el magistrado y su pareja vive en Brasil, donde adoptaron una criatura, a quien el juez visita los fines de semana.
Según la publicación, el juez indicó que la adopción comenzó hace más de dos años, que su matrimonio está reconocido en Brasil y aclaró que el niño tiene nacionalidad brasileña y vive en el vecino país con su marido. Agregó que la justicia paraguaya no puede intervenir en el caso, ya que la adopción se hizo en Brasil.
Esta y otras publicaciones fueron tomadas como base por el Tribunal de Ética Judicial para abrir una investigación de oficio y ayer el magistrado explicó a los miembros del Tribunal de Ética y del Consejo Consultivo su situación.
Según nuestras fuentes, lo que cuestionarían los órganos éticos es el hecho de que el juez viva en Brasil y cumpla funciones de magistrado en Paraguay.
Sin embargo, otras fuentes no descartaron que también se tenga en cuenta la conducta privada del juez, que como magistrado tiene la obligación de guardar una conducta ética, tanto en su vida pública como privada, para no desacreditar la imagen del Poder Judicial.
El caso se maneja con mucho hermetismo, pero es muy interesante para generar un debate. ¿La vida privada del juez afecta la imagen de la justicia? ¿Viola el magistrado artículos del Código de Ética?
La gente puede opinar al respecto.
El Tribunal de Ética Judicial está presidido por la doctora Antonia Irigoitia y el Consejo Consultivo por el profesor doctor Luis Fernando Sosa Centurión.
Por: El Observador



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