La Fiscalía encontró, sobre el ropero de su pieza, un cuaderno que guardaba una escalofriante carta escrita a mano en portugués. Quien la redactó decía que sufría en secreto un dolor que ni el tiempo podría curar, que solo muriendo tendría fin.

Menciona que nunca dejó que nadie le toque, pero que alguien de su entorno le causó mucho daño. “El que decía que era mi tío, que me protegería de cualquier cosa, hizo eso”, escribió. Este hombre le dijo que, si contaba, se iban a reír de ella y la iban a culpar.

La fiscala Katia Uemura informó que ayer estuvieron declarando personas allegadas a la fallecida. La hermana dijo ser la dueña del cuaderno, pero ante las preguntas de la agente respondió que no iba a contar nada, porque eso ya era parte de su pasado.

Sobre su hermanita, manifestó que anteayer llegó enojada a la casa por un problema con su “noviecito”. El adolescente también declaró y aseguró que ellos nunca tuvieron relaciones sexuales en los tres meses que estuvieron juntos.

Uemura dice que seguirá buscando más elementos para esclarecer lo ocurrido.