Se trata de Lorenzo Adrián Arzamendia Traverssi, de 29 años, un joven villarriqueño que hace un tiempo estaba viviendo y trabajando en Ciudad del Este. Sus familiares denunciaron que el hombre desapareció por completo el pasado miércoles 3 de enero, cerca de las 20:00. El mismo salió de su casa en su automóvil Toyota Vitz negro, con chapa AAFF 951, pero ya no regresó.
Sus familiares y allegados divulgaron su fotografía en las redes sociales para tratar de encontrarlo, pero nadie supo qué pasó de él.
El sábado, cerca de las 18:30, Diego David Deggeller Miranda, de 36 años, estaba realizando limpieza en su propiedad ubicada en el km 16 Acaray, y en un momento dado sintió un olor muy fuerte más al fondo de la propiedad y al verificar se encontró con un cadáver que aparentemente fue quemado en el lugar, en avanzado estado de descomposición.

En el sitio hallaron además accesorios del automóvil de la víctima.
Rápidamente el hombre llamó a la Policía y acudieron al lugar agentes de Investigaciones, Homicidios, y Antisecuestros, al igual que personal de Criminalística. La Policía no pudo confirmar la identidad del fallecido, sin embargo, los familiares ya prácticamente aseguraron que se trataba del mismo, más aún luego de que los investigadores encontraron en la escena del crimen un teléfono celular y las tapas de la llanta del automóvil de Arzamendia Traverssi.
TORTURADO Y ACUCHILLADO
Los intervinientes inspeccionaron el cuerpo y preliminarmente se pudo notar que el cadáver presentaba dos heridas aparentemente de arma blanca, y tenía un pedazo de tela atado al cuello.
AUTOPSIA
El agente fiscal Juan Daniel Benítez dispuso que el cadáver sea trasladado a la morgue del Ministerio Público de la capital del país para determinar con exactitud la causa de muerte.
EVIDENCIAS
Ayer, agentes de Criminalística de la Policía regresaron al sitio donde el cadáver fue encontrado. Allí se levantaron las siguientes evidencias: 4 tapas de llantas color negro con gris, una llave de ruedas, color negro, un aparato celular Samsung de color azul, destruido, pedazos de tela de color negro, restos de cinturón de seguridad de vehículo, envolvente de plástico de automóvil, y restos de cordón tipo goma de color rojo. Todas las evidencias fueron levantadas por personal de Criminalística, para su posterior remisión al laboratorio forense. Tanto la Policía como el Ministerio Público no quisieron aventurarse para emitir alguna hipótesis sobre el trasfondo del crimen, sin embargo, indicaron que solicitaron informe a la compañía telefónica para poder saber con quién la víctima se comunicó por última vez el día de su desaparición.



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