En los últimos meses hubo contactos entre ambos países y, según la agencia italiana ANSA, es “probable” que las autoridades brasileñas hayan brindado información sobre el paradero del exjugador de 38 años, lo que provocó la solicitud formal de extradición por parte de la justicia italiana.
Robinho fue condenado por la violación en grupo de una mujer albanesa de 23 años, ocurrido el 22 de enero de 2013 en una discoteca de Milán en el que el futbolista, según las investigaciones, presuntamente hizo beber a la mujer hasta dejarla inconsciente para obligarla más tarde junto con un grupo de amigos sin que ella pueda oponerse en el guardarropa de la discoteca.
Los hechos ocurrieron mientras el futbolista tenía contrato con el Milan, equipo en el que estuvo cuatro temporadas (2010-14).
El Tribunal Supremo italiano dio luz verde a la sentencia de nueve años del Tribunal de Milán, y confirmado por el Tribunal de Apelación. Sin embargo, la constitución brasileña no permite la extradición de sus ciudadanos, por lo que las autoridades brasileñas no podrán entregar al ex futbolista.



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