El propio jefe del departamento antinarcótico de la Policía a nivel país, comisario principal Néstor Agüero, ordenó mantener en secreto de la identidad de los policías que prestan servicios en Antinarcóticos, oficina regional 2, de Ciudad del Este. Así, el jefe policial evidencia su protección a los agentes que son inamovibles en esa dependencia, aparentemente, porque “rinden extraordinariamente” a la cúpula. Esta rendición no es el resultado desde el punto de vista laboral sino económicamente, según fuentes de la propia sede.
Los agentes perpetuados en esta dependencia antinarcótica son el oficial Luciano Arce y los suboficiales Pedro Moral y César Portillo, este último a punto de jubilarse en la mencionada repartición policial. Existen otros agentes, cuyos datos serán revelados en la próxima edición.
La estadística respecto a la labor que realizan literalmente no existe. La falta de resultados sería precisamente porque los policías, en lugar de perseguir a los traficantes de drogas, son sus principales encubridores. Los mismos realizan escasos procedimientos que no pasan de ser más para echar a microtraficantes y así justificar su existencia en la zona.
El director general de Investigación de Hechos Punibles, comisario general inspector César Silguero, desde que asumió el cargo, mantuvo intacto el mismo sistema de su antecesor, su camarada, Benicio Ramírez, es decir, continuó con el esquema de hacer la vista gorda respecto al incesante tráfico de drogas en el departamento de Alto Paraná.
FOZ DE YGUAZÚ
En Foz de Yguazú (Brasil) y otras localidades fronterizas con Paraguay, en lo que va el año incautaron más de 20 toneladas de diferentes tipos de drogas, de origen paraguayo o que pasaron en tránsito por el país, para luego ser llevadas a territorio brasilero por los traficantes. La estadística del vecino país evidencia la ineficiencia de los antinarcóticos de la Policía paraguaya o su complicidad con el flagelo, que ya no es ningún secreto.



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