En su cotidiano, fue un líder decidido y austero; firme en la toma de decisiones, superó innumerables momentos de conflicto y tirantez para llegar a objetivos para el bien común. De carácter fuerte y personalidad obstinada, cabe destacar algunos aspectos; su puntualidad era más que inglesa, iniciaba su día a las 5:30 horas, y concluía su actividad a altas horas de la noche. Tenía como lema: Trabajar y estar disponible, 24 horas al día, 7 días a la semana”. Postergó durante estos 15 años, cualquier vacación o viaje de diversión, dedicándose enteramente a su objetivo: lograr la reconstrucción de nuestra ciudad, hacia un progreso que continúa y desarrolla, ciudad ésta que solo quería ver brillar; “Ñamomimbipata ko Ñande Pedro Juan” decía a su madre desde el inicio.

Ese mismo hombre, tuvo abiertas las puertas de su Gabinete Municipal, todos los días, para todos, recibía con un espíritu de servicio a todo aquel que lo buscaba y en lo posible atendía los requerimientos de sus visitantes. Muchos venían para saludar y sacar fotos o compartir momentos coloquiales y otros a pedir ayuda. Conocía la ciudad de Norte a Sur y de Este a Oeste: En sus horas libres recorria las obras municipales, además de las calles y plazas, verificando las necesidades y las posibilidades de suplirlas.

Pensaba, planeaba y ejecutaba obras de gran magnitud para el beneficio de todos, contaba con su equipo de trabajo, que lo acompaño desde un inicio como una aventura, en jornadas desafiantes, y emprendedoras, donde José Carlos era el gran protagonista con riesgos en inversiones que solo él sabía superar para cumplir con el pueblo pedrojuanino.

Vale recordar esos encuentros y reuniones con vecinos, y comisiones en los barrios, en esas ocasiones de trabajo, no podía contener su carácter de atraer hacia sí a los animales abandonados o alzar a su regazo las mascotas de la casa que visitaba, y abrazar y acariciar a los niños.

Su amor hacia los vulnerables, niños, adultos mayores y enfermos, tocaban hondo su sensibilidad y trataba siempre de aportar en ayuda.

Sus bromas, su sentido del humor y su trato sencillo, humilde y sin formalidades, con los que le rodeaban, creaban un ambiente familiar y de confianza.

Todos los que le hemos conocido, sabíamos que detrás de esa persona de trato igualitario y sencillo, estaba un hombre poderoso, empresario exitoso, de familia acomodada, con inigualable talento para administrar, gestionar, lograr metas y llegar a sus objetivos. Cuyo mayor poder no venía del dinero ni de su riqueza, sino de su pueblo, que a diferencia de la mayoría de las autoridades que están en el poder, pierden la confianza del electorado, José Carlos Acevedo Quevedo a cada elección, iba sumando seguidores, y la aprobación del ciudadano pedrojuanino, a su trabajo, a su persona y a su administración, que lo llevaron al cuarto mandato al frente de la Intendencia Municipal siguiendo con gran fuerza popular.

Pero como muchos dicen, su historia se compuso de luz y de sombras. Las sombras vienen como consecuencias, de una lucha sin precedentes, que inició el extinto Diputado Robert Acevedo, su hermano mayor, de querer liberar a la sociedad del Narcotráfico, el Crimen Organizado y sus consecuencias nefastas, que vienen transformando la ciudad que José Carlos tanto cuidaba y amaba en una Sede del Crimen y la sumisión de los ciudadanos a visibles lideres del narcotráfico, donde ya no son víctimas solo los que se involucran en temas delictivos, sino afecta a todos los ciudadanos.

Su inmenso poder popular, las denuncias públicas, la delación de funcionarios y autoridades corruptas, las campaña contra el Crimen Organizado, trajeron terribles consecuencias. Sus capacidades para hacer frente al imperio del mal en la frontera, y la proyección de una carrera política que crecía con miras a cargos nacionales, hicieron que esas personas que desconocemos pero se sentían amenazadas, lo atentaran y lograran el objetivo de verse libres de ese verdadero poderoso enemigo del Crimen Organizado y defensor de nuestra frontera.

Queda su legado, en el rescate de los valores para restaurar la sociedad, resquebrajada por los grandes flagelos. Deben permanecer para siempre como símbolo de entrega y lucha por una libertad anhelada, con acceso a los beneficios de derecho y la justicia.

Y valorar su trabajo, que Hoy quien más ni menos, tiene la calle que pasa frente a su casa asfaltada, y puede transitar hasta el centro sin problemas, las familias cuentan con plazas bien urbanizadas para compartir, los jóvenes pueden conocer más sobre la historia de Pedro Juan Caballero, en un Centro Cultural Don Carlos Domínguez, o caminar por un paseo poético en el Barrio Guarani, el Centro de Alto rendimiento Deportivo EX Dibén, está totalmente refaccionado y entregado a la sociedad, nuestro Estadio Municipal esta preparado con orgullo para la realización de todo tipo de campeonatos en nuestra ciudad, y tantas otras obras que engalanan nuestra ciudad.

Su trabajo sin dudas será exaltado, debiendo quedar impregnado en la comunidad, delimitándose la historia de Pedro Juan Caballero, con un antes y un después del Intendente José Carlos Acevedo.

Con gran orgullo de ser pedro juaninos, por haber compartido su trayectoria impecable, debemos resaltar su existencia bendecida en la comunidad; seguros de que el mismo ha de ser reconocido por todas sus acciones y su vida llena de enseñanzas y ejemplo para todos los paraguayos.

Ahora solo queda entregar nuestros sentimientos de pésames y solidaridad a la familia del Señor José Carlos Acevedo Quevedo, en las siguientes personas;

A su esposa, el amor de su vida, la señora Kelly: su compañera, que en la perseverante oración le fortalecía y protegía, y su tierno amor le mantenía firme, a quien José Carlos siempre exaltó y reconocío su comprensión y compañía, cuando muchas veces tenía que compartir su tiempo entre su trabajo y su familia.

A sus amadas hijas Hanna María, Anna Chiara y Rebecca María, y su nieto José Fernando, quienes estarán orgullosos siempre de sus orígenes y deberán seguir ese ejemplo de vida.

A sus amados hermanos Cándida Mabel y Ronald Enrique, que sirvieron siempre de aliados y soporte en todo lo que implica la palabra, para que el mismo siguiera ese camino de éxito.

A su valiente, incansable y brava madre, señora Tota Quevedo de Acevedo, a quien José Carlos siempre tuvo como ejemplo, aliada y tierno apoyo, y quien aplaudió a su lado, todos los logros y superó tantas batallas, ahora le queda esta última trágica etapa por vivir con la firmeza de todas las montañas, que ya le caracteriza.

A los familiares todos y la ciudadanía, decir que la noche es mas oscura justo antes de amanecer.

Ahora corresponde a todos juntos elevar este legado tan importante, y seguir adelante, para que el progreso no se detenga, y continuar trabajando para que ese sueño de que la ciudad de Pedro Juan Caballero brille, que tuvo José Carlos Acevedo no se termine y pueda cada vez más inspirar a los ciudadanos para el desarrollo de la sociedad amambayense.

José Carlos Acevedo Quevedo, en la Tierra coleccionó victorias en muchas luchas, y ahora ya se encuentra contemplando la Divinidad del Todopoderoso.
Que brille para el la Luz Perpetua.

HOMENAJE DE FAMILIARES Y AMIGOS