Dejó su comunidad en Alto Paraguay y trabajó como niñera para solventar los gastos de su sueño. Contó que pasó todos los exámenes físicos y que recibió un excelente trato “por ser la primera mujer indígena en probar”.
“Los sueños se construyen con disciplina”, tiró la valiente mujer, quien espera que su historia inspire a otros jóvenes a superarse cada día.



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