Tras la dolorosa eliminación de la Albirroja en los octavos de final del Mundial 2026 debido a un penal convertido por Kylian Mbappé, la afición local canalizó su frustración apelando al folclore paraguayo y bautizó al delantero francés como el “Judas Kái” del año.

Sin embargo, lo que en Paraguay se vivió como una humorística catarsis colectiva en el marco de las festividades de San Juan, en Europa fue recibido con absoluto espanto.

Medios internacionales como el diario parisino Le Figaro compartieron los videos donde se observa a un muñeco con el nombre del astro del Real Madrid ardiendo.

La reacción del público francés no se hizo esperar y se desató una ola de indignación y comentarios que, desde el desconocimiento de la cultura guaraní, llegaron a comparar la quema del muñeco con los rituales racistas del Ku Klux Klan (KKK), aquel grupo terrorista y supremacista blanco originario de Estados Unidos que promovía el racismo, la xenofobia, el antisemitismo y la homofobia.

El origen de la indignación gala

Los franceses ya se encontraban en pie de guerra tras los duros exabruptos emitidos días atrás por la senadora Celeste Amarilla en sus redes sociales. En ese clima de extrema sensibilidad, ver imágenes de un muñeco que representaba a Mbappé envuelto en llamas encendió por completo las alarmas de racismo en Europa.

Para un extranjero esta imagen evoca de forma inmediata la violencia extrema de los supremacistas blancos estadounidenses. En su desconocimiento, los internautas franceses ignoraron que en realidad el ritual no persigue un fin de odio racial, sino de protesta satírica.

Judas Kái: una válvula de escape popular

En Paraguay, el Judas Kái (Judas Quemado) es uno de los ritos más populares y esperados de las fiestas de San Juan. Nacido de la tradición traída por los colonizadores españoles sobre la traición de Judas Iscariote, mutó con las décadas hasta convertirse en una herramienta de protesta pacífica y humor negro donde el pueblo elige quemar de forma simbólica a los “traidores” o a los personajes más rechazados del año.

Los muñecos, confeccionados con ropa vieja, paja y cargados con pirotecnia en su interior, representan habitualmente a figuras de todo tipo sin distinción de rango o nacionalidad. El descontento popular suele apuntar con frecuencia a las máximas autoridades del país.

Para demostrar que la tradición no hace excepciones, en años anteriores fueron elegidas las figuras más importantes del país. Por ejemplo, el propio presidente Santiago Peña es uno de los rostros más repetidos en los San Juanes de los diferentes barrios.

Incluso la senadora Celeste Amarilla fue elegida como Judas Kái en reiteradas ocasiones debido a sus constantes e incendiarias declaraciones en el Congreso.

Así también, mandatarios como Mario Abdo Benítez y Nicanor Duarte Frutos también “ardieron” en su momento.