El fujimorismo que ahora dirige la candidata de 45 años, que llega al balotaje del 6 de junio con un caudal de casi 13,4% de la primera vuelta, es aún recordado por muchos peruanos por su autoritarismo, el autogolpe de 1992, los crímenes de lesa humanidad por los que está condenado el expresidente y una masiva corrupción.
Por ejemplo, en el primer debate presidencial en la pequeña localidad de Chota, aunque reivindicó políticas sociales y de inversión del Gobierno de su padre, se desmarcó del maltrato que los maestros sufrieron durante la década fujimorista, en un intento por escapar a las críticas de su rival electoral, el docente y sindicalista de izquierda Pedro Castillo.
Fujimori prometió que, si llega a la Presidencia, los trabajadores esenciales, como los maestros, serán los primeros en recibir la vacuna contra el coronavirus para poder volver a las clases presenciales.
"Daremos un aumento en las remuneraciones, con las capacitaciones que están esperando y nuevos nombramientos, unos 50.000 en los próximos cinco años", dijo la candidata a los docentes, aunque también intentó conciliar al sector educativo con su padre y agregó: "Construiremos, así como lo hizo mi padre, 3.000 colegios".
Sin embargo, son muchos los frentes que debe conciliar antes de poder ganarse el apoyo de este sector, o de la clase trabajadora en general, ya que durante los 90 se desregularon y flexibilizaron las condiciones laborales en el país, lo que facilitó el despido individual y colectivo, permitió largas jornadas de trabajo y socavó la organización sindical
Según una carta abierta publicada en 2011 por varios profesores y el exministro de Trabajo Javier Neves Mujica, la afiliación sindical en Perú pasó de 22% en 1990, cuando Fujimori asumió por primera vez, a 5% en 2000, cuando renunció y se escapó a Japón.
A corto plazo, Keiko propuso empleo rápido en base a obras de infraestructura bajo un esquema público-privado y, a mediano plazo, sistemas fiscales para trabajadores y un cambio en la gobernanza de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria para recuperar "los niveles institucionales y profesionales que la caracterizaron en la década de los 90″, según recogió el periódico El Comercio.
Asimismo, planteó una reforma del Sistema de Pensiones para garantizar el derecho al ahorro privado con fines de jubilación y asistencia humanitaria por parte del Gobierno, y definió su frente como "economía social de mercado, versus comunismo".
Fujimori también prometió durante el debate "devolverle a la policía el espacio que tiene" y "recuperar el principio de autoridad". "Solo con mano dura vamos a derrotar la delincuencia", sentenció y, comparándose otra vez con su padre, reivindicó que en su Gobierno "derrotó el terrorismo".
Graduada en Administración de Empresas y excongresista, la joven dirigente aprendió en la última década que el apellido Fujimori tiene un costo demasiado alto y que sola, sin sanear algunas heridas y puentes rotos que dejó su padre, no puede ganar.



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