Esta medida generó una serie de conflictos, ya que los excrementos humanos se convirtieron en una mercancía de alto valor en el mercado negro. Se reportaron incidentes violentos por el control del abono, y algunos ciudadanos recurrieron al robo de heces de baños públicos o casas ajenas para cumplir con las exigencias del régimen.

De acuerdo con Radio Free Asia (RFA), las peleas llegaron a tal punto que en la provincia de Pyongan del Sur, dos hombres resultaron gravemente heridos tras un enfrentamiento con hachas y palas, debido a un intento de robo de heces. Un testigo relató que el conflicto comenzó cuando un trabajador de una fábrica intentó sustraer estiércol de una letrina, siendo interceptado por el dueño de la casa.

Mientras tanto, los estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria tienen una cuota reducida de 200 kg, pero la demanda sigue siendo alta, lo que disparó la venta ilegal de excrementos, creando un ambiente de tensión y violencia en las calles.

Este nuevo decreto de Kim Jong-un desató una creciente crisis en la población, con una medida que ha puesto a prueba los límites de la resistencia ciudadana y ha alimentado el mercado negro en un país ya marcado por la represión y la escasez. (Con información de 20minutos.es)