Este viernes, cuando el reloj marque las 22:00, la pelota volverá a rodar para la Albirroja en una Copa del Mundo. Y detrás de esos 11 jugadores habrá algo más que un equipo: habrá 7 millones de paraguayos que durante años acumularon frustraciones y ahora vuelven a permitirse una ilusión.
El escenario parece escrito por algún guionista amante de las grandes historias. Del otro lado estará Estados Unidos, uno de los anfitriones del torneo, dirigido por Mauricio Pochettino. Más de 70.000 espectadores poblarán las tribunas del SoFi Stadium. El mundo mirará. Paraguay también.
Y Paraguay, esta vez, vuelve a sentirse Paraguay.
Porque si algo consiguió Gustavo Alfaro desde su llegada es devolverle a la selección una identidad que parecía extraviada. Cuando asumió, encontró un plantel golpeado por la costumbre de perder. Encontró desconfianza, resignación, heridas abiertas. Lo que hizo después fue menos espectacular que un truco de magia, pero mucho más difícil: reconstruyó una convicción.
Volvió a instalar la idea de que la Albirroja podía competir contra cualquiera. Recuperó aquella reputación de equipo incómodo, duro, solidario. De esos que tal vez no enamoran con el brillo, pero sí con la obstinación. Por este motivo, el ansiado debut tiene algo de reivindicación.
En el arco estará Orlando Gill, una de las apuestas más fuertes del cuerpo técnico. En la defensa, la experiencia de Gustavo Gómez y Junior Alonso. En el medio, el trabajo silencioso de Andrés Cubas y Damián Bobadilla. Más adelante, la velocidad de Miguel Almirón y la entrega de Diego Gómez.
Y estará Julio Enciso. Durante varios días, el país entero siguió la evolución de su lesión como si se tratara de un asunto de Estado. El golpe sufrido en el amistoso de despedida frente a Nicaragua sembró dudas y temores. Pero Enciso llegó. Entrenó. Respondió. Y se perfila como titular.
No es una noticia menor. Porque el oriundo de Caaguazú representa muchas cosas a la vez: el talento, la irreverencia, la generación que, con suerte, recuerda un Mundial de la selección de su país. Ahora, él tiene la oportunidad de devolver a la Albirroja al lugar que tanto extrañaba.
La formación: Orlando Gill; Juan Cáceres, Gustavo Gómez, Omar Alderete, Junior Alonso; Andrés Cubas, Damián Bobadilla; Diego Gómez, Julio Enciso, Miguel Almirón; Antonio Sanabria.
11 nombres para cargar una ilusión colectiva.
Antes, a partir de las 20:30, habrá ceremonia de apertura. Actuarán estrellas internacionales como Katy Perry, Future, Anitta, LISA y Rema. Habrá luces, pantallas gigantes y espectáculos diseñados para la televisión global. Pero para los paraguayos el momento verdadero llegará después, cuando la agrupación Purahéi Soul entone el himno. Cuando esas notas conocidas atraviesen el estadio y millones las acompañen desde sus casas, desde bares, plazas o donde toque estar. Cuando la bandera vuelva a aparecer en una Copa del Mundo. Cuando se confirme que la espera terminó.



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