Desde el pitazo inicial, el equipo dirigido por Antolín Alcaraz mostró carácter, orden. La circulación fue rápida y, especialmente por las bandas, Paraguay consiguió generar los mejores avances.

Junior Gamarra y Pedro Zarza fueron protagonistas constantes, encarando y poniendo en aprietos a una defensa chilena que eligió replegarse.

Chile apostó por resistir en su propio campo y buscar alguna oportunidad mediante contragolpes o envíos cruzados. Sin embargo, esas alternativas no lograron inquietar a la defensa paraguaya, que respondió con firmeza.

Zarza recibió una pelota, dejó atrás a dos defensores y quedó mano a mano con el arquero Villegas. El delantero intentó abrir el remate ante el achique del guardameta, pero la definición no fue precisa y el balón terminó perdiéndose.

Paraguay no bajó los brazos. Hubo remates, cabezazos y ataques insistentes, pero el gol parecía negarse una y otra vez. La Albirroja siguió buscando con paciencia y coraje.

Cuando apenas faltaba un minuto para el final y todo apuntaba a los penales, apareció la jugada decisiva. Montiel y Vera construyeron la acción, llegó el centro y, tras un rebote en el área chica que la defensa chilena no pudo despejar, Milan Freyres apareció en el lugar indicado para empujar la pelota y desatar el festejo y desató una fiesta total.

Fue un gol agónico, pero también el premio a una superioridad sostenida durante todo el partido. Paraguay está en la final de los Odesur y ahora va con todo por la medalla de oro el viernes ante argentina.