Una ley que los manifestantes a favor del aborto consideran demasiado restrictiva, y exigen que no haya límite de tiempo.
Por su parte, los grupos antiabortistas se posicionan totalmente en contra de la nueva ley, que todavía necesita el visto bueno del presidente, Guillermo Lasso, que tiene 30 días para publicarla en el boletín oficial o bloquearla.



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