La sostenida baja del dólar frente al guaraní comienza a generar preocupación en el sector inmobiliario, uno de los segmentos de la economía que históricamente ha utilizado la moneda estadounidense como referencia para fijar precios y comercializar proyectos.

El presidente de la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (CAPADEI), Raúl Constantino, advirtió que la actual coyuntura cambiaria está alterando significativamente la estructura financiera de los emprendimientos, al afectar el equilibrio entre ingresos y costos.

Según explicó, cerca del 90% de los costos de construcción —mano de obra, materiales, servicios y contrataciones locales— están expresados en guaraníes. Sin embargo, gran parte de las ventas y contratos inmobiliarios continúan realizándose en dólares. Como consecuencia, la depreciación de la divisa estadounidense reduce los ingresos que reciben desarrolladores y constructoras cuando convierten esos recursos a moneda local para afrontar sus obligaciones.

El escenario se vuelve aún más complejo debido al incremento que registran los costos internos. La combinación entre inflación en guaraníes y un dólar más débil está erosionando los márgenes de rentabilidad de los proyectos, especialmente aquellos cuya planificación financiera fue realizada bajo supuestos cambiarios distintos a los actuales.

Constantino señaló que el impacto no se limita a las empresas del sector. También alcanza a los compradores, ya que los nuevos desarrollos están saliendo al mercado con precios en dólares cada vez más elevados. El ajuste busca compensar el aumento de los costos medidos en moneda estadounidense y preservar la viabilidad económica de las obras.

De acuerdo con estimaciones del sector, los costos de construcción aumentaron alrededor de un 20% en términos de dólares respecto al año pasado. En ejercicios anteriores, la apreciación de la divisa permitía absorber parcialmente la inflación local y mantener cierta estabilidad en los presupuestos de largo plazo. Hoy esa ecuación cambió por completo.

La situación plantea un nuevo desafío para una industria que viene mostrando fuerte dinamismo en Asunción, Central y otras ciudades del país. Si bien la demanda de viviendas e inversiones inmobiliarias continúa activa, la volatilidad cambiaria agrega incertidumbre a la planificación de nuevos proyectos y obliga a revisar estrategias de financiamiento, comercialización y fijación de precios.

En un mercado donde el dólar ha sido durante décadas la principal referencia de valor, su debilitamiento está produciendo un efecto paradójico: lejos de abaratar los inmuebles, está contribuyendo a encarecer las nuevas construcciones y presionando la rentabilidad de uno de los sectores más dinámicos de la economía paraguaya.