Tienen ms de 90 aos de edad y el dudoso honor de ser considerados como los ltimos criminales nazis en enfrentar la justicia.
No formaron parte del alto mando militar de Adolf Hitler, ni comandaron algn escuadrn de las SS. Eran guardias de seguridad, secretarias o empleados administrativos que trabajaron en los campos de exterminio del Tercer Reich y ahora, ms de 75 aos despus del final de la II Guerra Mundial, finalmente estn enfrentando a la justicia.
El martes pasado, fiscales en Alemania acusaron a un hombre de 100 aos de edad por ayudar en el asesinato de 3.518 personas que fallecieron mientras l trabajaba como guardia de la SS en el campo de concentracin de Sachsenhausen, ubicado a unos 35 kilmetros de Berln.
La semana anterior, una mujer de 94 aos de edad que trabaj como secretaria en el campo de concentracin de Stutthof (Polonia) fue imputada como cmplice en 10.000 casos de asesinato e intento de asesinato por su trabajo en apoyo a las atrocidades que se cometieron all.
Aunque ahora es nonagenaria, dado que era menor de 21 aos cuando ocurrieron esos hechos, es probable que esta mujer termine siendo juzgada ante una corte juvenil.
Las investigaciones recientes han logrado imputar a varios exfuncionarios del campo de exterminio de Auschwitz.
Sus casos forman parte de un pequeo grupo de empleados de bajo nivel del rgimen nazi que en los ltimos aos han estado siendo investigados por las autoridades alemanas en un ltimo esfuerzo por ajustar las cuentas pendientes con el pasado nazi: una carrera contrarreloj pues cada vez quedan menos sobrevivientes de aquella poca.
Persiguiendo los crmenes del Tercer Reich
Pero, por qu se est investigando ahora a exfuncionarios que ni siquiera tenan puestos de mando durante el Holocausto?
Las indagaciones sobre las atrocidades cometidas por el Tercer Reich comenzaron formalmente en 1943, cuando se cre una comisin internacional para investigar los delitos cometidos por las potencias del Eje. Su trabajo lleg a la imputacin de 36.000 funcionarios alemanes y japoneses, de los cuales al menos 10.000 fueron condenados en juicios realizados hasta 1948.
Muchos de los principales lderes nazis fueron condenados en los juicios de Nuremberg.
Al mismo tiempo, entre 1945 y 1949, los tribunales en la zona de Alemania occidental dictaron unas 4.600 condenas por crmenes del nazismo.
Sin embargo, tras el establecimiento de la Repblica Federal Alemana (RFA) en 1949, decay el inters de seguir persiguiendo los crmenes nazis y, de hecho, se dictaron numerosas amnistas e incluso se aprob una legislacin que permiti que antiguos soldados nazis accedieran a cobrar pensiones.
"Durante la dcada de 1950, en Alemania occidental no haba mucho deseo de perseguir los crmenes nazis, lo que result en un verdadero escndalo en el resto del mundo. Alemania oriental, en particular, impuls una campaa de propaganda que destacaba cmo haba antiguos lderes nazis en posiciones destacadas tanto en el sector privado como en el sector pblico. Eso fue verdaderamente embarazoso para el gobierno de la RFA", explica Devin Pendas, profesor del Boston College especializado en la historia de los juicios contra los nazis tras la II Guerra Mundial.
La respuesta de la RFA fue la creacin en 1958 de la Oficina Central de Investigacin de Delitos del Nacional Socialismo, que es la instancia que hasta ahora se sigue encargando de indagar sobre estos temas.
La Oficina Central de Investigacin de Delitos del Nacional Socialismo tiene un archivo con ms de 1,7 millones de fichas de personas y eventos relacionados con los crmenes del Tercer Reich.
Algunos expertos han sealado que esta agencia gubernamental hizo un muy buen trabajo durante las dcadas siguientes, mientras otros destacan que haba mucha resistencia de parte de las autoridades judiciales alemanas ante estas investigaciones, Pendas cree que estos dos hechos coexistieron.
"Claramente, muchos jueces y fiscales estaban renuentes en las dcadas de 1950, 1960 y 1970 de procesar con fuerza los crmenes nazi, en parte, porque muchos de ellos haban estado trabajando en el Poder Judicial durante el Tercer Reich pero tambin porque no queran lavar ante el mundo los paos sucios de su pas", dice Pendas a BBC Mundo.
"Pero tambin es cierto que la Oficina Central y muchos fiscales y jueces individuales se tomaron esto muy en serio, sacando a la luz mucha evidencia y prestando un gran servicio al llevar ante las justicia muchas de estas atrocidades", agrega.
El trabajo de la Oficina Central se vio limitado adems por varias cuestiones legales como el hecho de que las leyes alemanas no contenan disposiciones especficas para procesar crmenes de guerra y por las normas vigentes entonces sobre prescripcin de los delitos, que dificultaban que muchos de los casos pudieran ser llevados a juicio despus de 1960.
Se estima que ms de un milln de personas, la mayora judos europeos, murieron en el campo de Auschwitz.
Esta dependencia gubernamental sufri adems un fuerte revs cuando, en 1969, la Corte Suprema revoc la condena de un antiguo miembro de las SS que trabaj como dentista en el campo de Auschwitz (Polonia) con el argumento de que trabajar en un campo de exterminio no era un crimen en s mismo.
Como resultado de ese dictamen, la Oficina Central debi abandonar una investigacin sobre la Oficina Central de Seguridad del Reich, una dependencia del ministerio de Interior controlada por las SS que era la principal responsable para ejecutar la poltica de asesinatos masivos de Hitler.
A estas limitaciones hay que sumar el hecho de que la Oficina Central es una entidad pequea, dotada de poco personal y solamente tiene la potestad para investigar los casos, pues una vez que encuentra evidencias de posibles hechos punibles debe pasar los expedientes a los fiscales que son los responsables finales de llevar a juicio a los presuntos criminales.
El impulso del 11 de septiembre
Todas estas restricciones redujeron la capacidad de accin de la Oficina Central durante muchos aos.
Pero las cosas cambiaron a partir de 2007, cuando un tribunal alemn conden a 15 aos de crcel al marroqu Mounir el Motassadeq por haberle transferido dinero a Marwan al Shehhi, elpresunto responsable de estrellar el vuelo 175 de United Airlines en contra de la torre sur del World Trade Center en Nueva York, segn la Comisin que investig los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Mounir el Motassadeq fue condenado a prisi[on por haber enviado dinero a uno de los atacantes del 11-S.
Este precedente impuls al entonces fiscal de la Oficina Central Thomas Walther a buscar el enjuiciamiento de guardias y otros funcionarios de los campos de concentracin, aunque no hubieran participado directamente de estos crmenes.
Siguiendo esta argumentacin se logr que en 2011 un tribunal alemn condenara a John Demjanjuk, un antiguo guardia del campo de exterminio de Sobibor (Polonia), por colaborar con el asesinato de las 28.000 personas que fueron muertas all.
"Se volvi ms fcil conseguir una condena. Hasta entonces tenas que demostrar que alguien haba estado involucrado directamente en una muerte. En este caso, la Fiscala argument que -y el tribunal estuvo de acuerdo- que dado que estos campos eran centros de exterminio, cualquiera que hubiera pertenecido al personal nazi que estaba all contribuy con esas muertes. Ya no tenas que demostrar que un guardia mat a alguien en ese campo, basta con demostrar que haba sido un guardia que trabaj all", explica Pendas.
Justicia e historia
La condena de Demjanjuk le dio un nuevo impulso al trabajo de la Oficina Central, que durante la ltima dcada ha remitido a los fiscales ms de 200 casos para su imputacin.
El abogado Thomas Walther impuls el enjuiciamiento de exfuncionarios de bajo nivel que trabajaron en los campos de concentracin nazis.
No se trata de una cifra menor cuando se considera que esta agencia gubernamental solamente cuenta con un puado de investigadores, que para armar los casos tienen que buscar informacin en distintas partes del mundo y que, por su avanzada edad, muchas veces los presuntos criminales mueren antes de que el expediente est concluido.
Sin embargo, hasta ahora, solamente se han producido un puado de condenas, incluyendo la de Oskar Groening, un exmiembro de las SS conocido como el "contador de Auschwitz", pues trabaj en las oficinas de este campo de exterminio y, entre otras cosas, se encargaba de contar el dinero robado a las vctimas.
En 2015, Groening, quien entonces tena 94 aos de edad, fue sentenciado en 2015 a cuatro aos en prisin por haber facilitado el asesinato de 300.000 prisioneros. Sin embargo, falleci en 2018 sin haber ingresado en prisin a la espera del resultado de sus apelaciones.
Oskar Groening, el llamado "contador de Auschwitz" falleci sin pagar su condena.
Reinhold Hanning fue condenado en 2016 -a los 95 aos de edad- por cooperar con la muerte de 170.000 personas en Auschwitz, donde trabaj como guardia de las SS. Aunque durante el juicio dijo estar avergonzado por haber presenciado las muertes sin hacer nada para evitarlas, neg ser culpable de las mismas y apel la sentencia. Muri al ao siguiente sin haber ido a la crcel.
En 2020, una corte de Hamburgo sentenci a Bruno Dey, un exguardia del campo de concentracin de Stutthof, por haber colaborado con el asesinato de las 5.230 personas fallecidas en ese centro mientras l trabaj all.
Sin embargo, como l era adolescente cuando ocurrieron los hechos fue procesado por un tribunal juvenil y fue recibi una sentencia suspendida de dos aos de crcel.
Bruno Dey intent ocultar su rostro usando carpetas en las audiencias del juicio en el que fue condenado por colaborar en el asesinato de 5.230 personas.
Aunque han tenido mucha visibilidad, el hecho de que se trate de juicios contra exfuncionarios de bajo rango que ahora estn tan mayores y que, hasta ahora, no han cumplido sus sentencias de forma efectiva ha llevado a algunos crticos a cuestionar si tiene sentido seguir con estos procesos.
"Creo que no hay ninguna razn para que una persona tenga inmunidad ante la justicia criminal debido a que era un funcionario de bajo rango", dice Todd Buchwald, exembajador y coordinador especial de Justicia Criminal Global de Estados Unidos, a BBC Mundo.
Indica que estos juicios tienen muchos objetivos incluyendo llevar a la justicia a algunos de los responsables de las terribles atrocidades que se cometieron, crear un registro histrico de lo que ocurri y fortalecer el mensaje disuasorio para todos aquellos funcionarios de bajo nivel que en el futuro se encuentren en una situacin en la que se vean tentados a pensar que por su bajo rango no pagarn por estos crmenes.
"No est bien ayudar a perpetuar semejantes atrocidades, as que conviene reforzar el mensaje disuasorio de cara al futuro", seala Buchwald.
"Los crmenes que se cometieron en Alemania fueron tan devastadores que entiendo bien el esfuerzo por intentar llevar ante la justicia a quienes tuvieron responsabilidad en lo ocurrido", concluye.



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