El fenómeno comenzó alrededor de las 22h17 (19h17 en Brasilia), después de una serie de pequeños temblores. La erupción se produjo a unos cuatro kilómetros de la ciudad de Grindavik, arrojando al aire roca semifundida.

Sin embargo, las autoridades locales afirman que la actividad del volcán está disminuyendo, aunque aún no es posible determinar cuánto durará la erupción. Según la agencia meteorológica de Islandia, la intensidad de la erupción se ha estabilizado y se estima que el flujo de lava es una cuarta parte de lo que era inicialmente.

Pese a la disminución de la actividad, los geólogos advierten de que podrían abrirse nuevas grietas sin previo aviso, liberando el magma acumulado. Por lo que se instruyó a la población a mantenerse alejada de la zona y se enfatizó que no se trata de un foco turístico.

La suerte parece haber sido un factor importante. Los expertos consideran favorable el lugar donde se produjo la erupción, ya que está alineado con el antiguo cráter del volcán Fagradalsfjall y no supone ningún riesgo para las infraestructuras.

A pesar del impacto local, los expertos en vulcanología dicen que la erupción no debería representar riesgos significativos para la población de la isla. Sin embargo, advierten de la posibilidad de una caída de la calidad del aire debido a las emisiones de dióxido de azufre.

Es importante recalcar que no se trata de una erupción como la del volcán Eyjafjallajökull en 2010, que generó grandes cantidades de ceniza y provocó problemas con el tráfico aéreo. La topografía del terreno y la previsibilidad de los flujos de lava hacen que este evento sea menos explosivo.

Los científicos aún no pueden determinar con precisión cuánto durará la erupción. Las estimaciones oscilan entre una semana y diez días, pero sólo el tiempo y la naturaleza pueden confirmarlo. Las autoridades locales continúan monitoreando de cerca la situación y proporcionando actualizaciones periódicas al público.]

Un volcán deja en alerta el sur de Islandia

La península de Reykjanes se ha visto afectada por una serie de terremotos desde octubre, cuya intensidad aumentó con el paso de los días. La ciudad de Grindavik, situada a sólo 54 kilómetros de la capital, Reikiavik, sufrió importantes daños en sus propiedades y calles, dejándola llena de grietas.

Sin embargo, a finales de noviembre, cuando los terremotos disminuyeron, las autoridades redujeron el nivel de riesgo que el volcán representaba para la ciudad y permitieron a los residentes regresar a recoger sus pertenencias.

Islandia está situada en el límite de una placa tectónica que se divide, separando a América del Norte y Eurasia a lo largo de la línea de la Cordillera del Atlántico Medio. Debajo de esta área hay una región más caliente que el magma circundante, lo que hace que la corteza terrestre se derrita y se adelgace. Esta es la razón por la que Islandia alberga 32 volcanes activos.

La península de Reykjanes, cercana a la capital Reykjavik, es conocida por ser una zona volcánica y sísmica. En marzo de 2021, surgieron fuentes de lava de una fisura en el suelo, que medían entre 500 y 750 metros de largo, en el sistema volcánico Fagradalsfjall de la región.