“Creo que ni el ministro (Rodolfo Friedmann) ni el presidente (Mario Abdo Benítez) no tienen la culpa, pero el organismo de control no está funcionando”, dijo Cuevas a campesinos de Carapegua, que cerraron por momentos la ruta a la altura de esa ciudad.
Cuevas intentó explicar a los manifestantes que, a pesar del alto nivel de contrabando de frutihortícolas, el gobierno no es responsable de ello, aún cuando es el encargado de prevenir y reprimir los ingresos ilegales.
Tras aplacarse la tensión respecto a los tomateros, ahora la tensión se trasladó al terreno de los cultivadores de cebollas y papas. Estos señalan que el contrabando proveniente de Argentina y Brasil, hace que sus productos se pierdan, por la diferencias de costos existentes.
En un candente encuentro reciente entre el ministro Friedmann y los tomateros estos lo acusaron de permitir el contrabando para favorecer a los supermercadistas.



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