“Hecha la ley, hecha la trampa”, reza un viejo refrán, pero en este caso, la ley tomó cartas en el asunto para no ser pisoteada y evitando lagunas legales que podrían utilizar los entrenadores sin importar el objetivo real de esta norma: el de fomentar nuevos valores con muchos minutos en Primera División.
La inclusión de juveniles por tan solo un minuto, por parte de los clubes 2 de Mayo y Sportivo Luqueño, causó gran revuelo en el ámbito futbolístico nacional, generando todo tipo de opiniones. Estas variantes tuvieron un solo fin: que los chicos queden habilitados para que sus minutos con las selecciones juveniles, en los torneos internacionales venideros y en desarrollo, sean contabilizados para los 900 minutos que deben cumplir todos los equipos con un Sub 19 en cancha: la famosa “bolsa de minutos”.
Ante estos hechos, la APF dispuso una variación en el Artículo 24 del Reglamento General. La misma dice que, para que los minutos de un juvenil en selecciones menores sumen a la bolsa, este jugador tuvo que haber jugado previamente al menos 90 minutos en Primera División. Además, comunicó que no serán computados los minutos de selecciones a favor de 2 de Mayo y Luqueño, a causa de lo realizado por sus entrenadores.
Esta medida tiene el propósito de resguardar el verdadero significado de la regla Sub 19, mejorando la transparencia en el sistema de control para el minutaje de los juveniles. Así, la ley prevalece sobre la trampa y evita que esta práctica se normalice, aplastando el momento solemne del debut en la máxima categoría de nuestro balompié.



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