El aumento de temperatura global ha venido ocasionando cambios significativos en los patrones del climamundial, así como alteraciones importantes en los ecosistemas del planeta, lo cual supone grandes riesgos potencialmente irreversibles tanto para la humanidad como para el resto de las formas de vida de la Tierra.

Consecuencias desproporcionadas del cambio climático

Los efectos negativos del calentamiento global y del cambio climático se distribuyen de forma desigual entre las regiones y países del mundo. Según se señala en el estudio "Perspectivas Económicas de América Latina 2022: hacia una Transición Verde y Justa”, publicado por la CEPAL, OCDE y otras organizaciones internacionales, "América Latina y el Caribe (ALC) sufre de forma desproporcionada las consecuencias del cambio climático: 13 de los 50 países más afectados por el cambio climático en el mundo pertenecen a la región. El número de fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el clima en ALC aumentó en promedio en la mayoría de los países entre 2001 y 2022 en comparación con las dos décadas anteriores”.

Venezuela no posee políticas frente al cambio climático

Desde la Cumbre de la Tierra, realizada en 1995 en Río de Janeiro, los países miembros de las Naciones Unidas han venido suscribiendo un conjunto de compromisos e iniciativas para luchar contra el cambio climático global y sus perniciosos efectos. Venezuela, como país miembro de este organismo multilateral, tiene el deber de contribuir, dentro de sus posibilidades, con esta lucha que afecta a todo el planeta. Sin embargo, de acuerdo con el criterio de múltiples organizaciones académicas y ambientalistas venezolanas, más allá del discurso y algunas iniciativas puntuales, hasta el momento las ejecutorias del Estado venezolano en esta materia dejan mucho que desear.

La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela advirtió en días pasados que "Venezuela permanece sin un marco nacional de políticas y estrategias frente al cambio climático”, lo cual la coloca en una posición más vulnerable y menos resiliente frente a los impactos de este fenómeno mundial. La escasa data oficial en esta materia es uno de los factores más evidentes de la ausencia de políticas estatales frente al cambio climático.

Venezuela posee sobre el tema ambiental un amplio conjunto de regulaciones constitucionales, legales, administrativas e internacionales, compuesto por 28 leyes, 55 decretos presidenciales, 6 resoluciones ministeriales y 47 instrumentos internacionales. Esta extensa normativa podría dar la impresión de que la materia ambiental se encuentra debidamente normada. Sin embargo, según advierte la ONG Acceso a la Justicia, Venezuela se encuentra en mora respecto a los diversos tratados y acuerdos desarrollados en el ámbito internacional y, en concreto, en el entorno continental americano.

El Estado venezolano no ha promulgado la Ley de Cambio Climático. Tampoco ha suscrito el Acuerdo de Escazú, el cual es el primer tratado regional sobre derechos humanos y ambiente. El Estado venezolano también se abstuvo de suscribir varios de los acuerdos de la COP26 de Glasgow, tales como el acuerdo para frenar la deforestación y la degradación de los bosques globales, o el acuerdo sobre la reducción del carbón como fuente de energía y el de reducción de emisiones de metano. Por el contrario, según denuncia el Observatorio de Ecología Política, el régimen de Nicolás Maduro ha venido promulgado en estos últimos años un conjunto de normas como la Ley Antibloqueo (octubre de 2020) y la Ley de Zonas Económicas Especiales (julio de 2022) "que favorecen tanto las actividades extractivas en todo el país como su operación sin controles ni interpelación social o política”.

Un modelo de desarrollo contaminante

De acuerdo con las Naciones Unidas, "los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) son, con diferencia, los que más contribuyen al cambio climático mundial, ya que representan más del 75 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y casi el 90 % de todas las emisiones de dióxido de carbono”.

Aunque Venezuela no aporta la misma cantidad de gases contaminantes a la atmósfera que otras naciones con una industria más desarrollada, no puede desentenderse de una lucha que requiere la colaboración de toda la comunidad internacional, máxime siendo un país cuyo desarrollo se ha sustentado fundamentalmente en la industria petrolera. Sin embargo, hasta la fecha no existe en Venezuela una política estatal para la reducción de los gases de efecto invernadero.